La dictadura cubana se ha encargado de sobrevalorar su servicio médico, del que ha hecho un negocio maravilloso. 

Mucho se habla de los supuestos avances de la medicina cubana, pero poco se reflexiona sobre la veracidad de esa historia. Un país dramáticamente rezagado en ciencia y tecnología, que carece de la capacidad para adquirir equipos y acceder a programas de educación y actualización de avanzada, difícilmente tiene posibilidades de imponerse como un bastión de la medicina global. 

La propaganda comunista cubana ha sido eficaz promocionando a sus médicos y deportistas. Gracias a los primeros, el régimen castrista encontró un estupendo mecanismo para ganar dinero, vendiendo, como si de esclavos se tratara, servicios de misiones de salud en distintos países del planeta. 

Hace unos meses, el periódico de izquierda británico The Guardian publicó una extensa investigación que daba cuenta de los abusos cometidos por el régimen de La Habana en los acuerdos comerciales con diferentes Estados a los que les venden comisiones de médicos.

La crónica se concentró específicamente en los casos probados con Arabia Saudí y Qatar.

El gobierno qatarí cerró un acuerdo con la satrapía cubana consistente en el envío de 475 profesionales de la salud. Por cada uno de ellos, Qatar paga entre $5 y $10 mil dólares, dependiendo de la experiencia y la especialidad de la persona. El giro se hace directamente al gobierno cubano que, a su vez, solo le cancela el 10% de esos honorarios al médico enviado al país del medio oriente. 

En Qatar, mientras tanto, un médico gana cerca de $20 mil dólares.

Ese modelo de trata de personas es el que intenta implementar el polémico alcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle quien generó un escándalo nacional luego de que se conociera una carta de él dirigida a la Embajada cubana en Bogotá, planteando la contratación de médicos capacitados para atender 600 camas en cuidados intensivos.

Corea del Norte, país sometido a una violenta dictadura comunista, tiene un negocio parecido al cubano. No a través del tráfico de médicos, sino con la venta de mano de obra a países vecinos como China y Rusia. De acuerdo con informes de las Naciones Unidas, alrededor de 60 mil norcoreanos son obligados a trabajar por fuera de su país, sin recibir remuneración.

El régimen de los Kim encontró en la esclavitud una fuente de ingresos con la que compensa parcialmente la falta de recursos por cuenta de las sanciones que le han sido impuestas a ese hermético país asiático. 

La tal “excelencia” de la medicina cubana es un cliché propagandístico que la dictadura se encarga de difundir para promover la contratación internacional de sus médicos que son brutalmente explotados y quienes no reciben una justa remuneración. 

@IrreverentesCol

Publicado: julio 29 de 2020