En el acuerdo firmado en La Habana entre el gobierno y los terroristas de las Farc, se menciona el establecimiento de 8 campamentos que estarán ubicados en los departamentos de Chocó, Cauca, Caquetá, Guainía, La Guajira, Meta, Antioquia y Córdoba.

A diferencia de las denominadas “Zonas Veredales Transitorias de Normalización”, cuyos fines y propósitos fueron descritos con detalles en el documento revelado en la isla de los hermanos Castro, sobre estos campamentos no hay mayor información. El gobierno y la guerrilla se limitaron a decir que serán 8 y punto.

Nadie sabe exactamente si quedarán en cascos urbanos, o en las capitales de los departamentos mencionados. Muchos menos se ha dicho cuáles miembros de las Farc serán confinados en dichos lugares y tampoco se anunció el tamaño de los tales campamentos. La ley 418 de orden público, expresamente prohíbe zonas de ubicación de grupos armados ilegales en zonas urbanas, pero al tratarse de “campamentos”, existe un vacío sobre los fines y propósitos de los mismos.

Por el nombre, cualquier observador desprevenido podría llegar a pensar que se trata, como lo define el diccionario de la Real Academia Española de un “lugar en despoblado donde se establecen temporalmente fuerzas del ejército”.

Pero la falta de claridad y de detalles respecto de las reglas en los dichos campamentos, la claridad sobre exactamente quiénes estarán allí, el flujo de civiles y miembros ajenos a las Farc y al gobierno, permiten hacer creer que las Farc utilizaran esos lugares para adelantar procesos de proselitismo armado, pues llama la atención que aquellos vayan a estar en los departamentos donde mayor presencia criminal ha tenido la guerrilla.

¿Plebiscito con las Farc en armas?

Los validadores del proceso de paz, aplaudieron rabiosamente el anuncio que emanó recientemente en La Habana sobre la aceptación por parte de las Farc del plebiscito como mecanismo de refrendación de los acuerdos.

En el complejo cronograma que presentaron el gobierno y las Farc, cargado de siglas, códigos y números, no se explicó un asunto que resulta trascendental: ¿cuándo se celebre el plebiscito las Farc aún estarán en armas?

Quienes se oponen a los acuerdos entre gobierno y guerrilla tienen muy pocas garantías para adelantar una campaña en igualdad de condiciones a las que tiene el sí. El gobierno ya empezó a utilizar todos los bienes del Estado y seguramente echará mano del presupuesto de la nación para promocionar el sí. No contento con eso, de manera tramposa e ilegal, redujo el umbral para que el plebiscito pase el mínimo exigido. Por el otro lado, quienes estén en contra, no tienen los recursos económicos ni las ventajas del gobierno para hacer una campaña masiva. Escasamente contará con el apoyo de algunos pocos medios de comunicación y de las redes sociales.

Casa Verde, el campamento desde el que las Farc, en los años 80 del siglo pasado intercedió en la política  proyectó su crecimiento militar y terrorista.

Resultaría en extremo peligroso que, por su parte, los promotores del sí gozaran de un elemento adicional: que desde los mencionados 8 campamentos donde estarán confinados los jefes de las Farc se trace una campaña de proselitismo armado.

Entre la firma del acuerdo final y la entrega del último fusil de las Farc habrá un lapso de 150 días y en ninguna parte del acuerdo suscrito entre Timochenko y Santos se dice que el plebiscito se celebrará después del día 150.

Ahora bien, ¿por qué hacer una diferenciación entre las zonas veredales y los campamentos? ¿Acaso no se trata de lo mismo: lugares de concentración de tropas previa la desmovilización? ¿Por qué unas, las zonas veredales fueron descritas en detalle mientras que los campamentos simplemente fueron enunciados? Un conocedor del proceso de paz que habló con LOS IRREVERENTES, aseguró que los campamentos fueron un inamovible impuesto por la guerrilla de las Farc y que serán réplicas de “Casa Verde” –cuartel legendario de las Farc en La Uribe, Meta-, pero esta vez en 8 departamentos del país y a pocos kilómetros de centros urbanos.

Desde “Casa Verde”, alias “Jacobo Arenas” trazó los lineamientos de la combinación de formas de lucha, planificó y puso en marcha a la Unión Patriótica, colectividad que fungió como brazo político de las Farc. Escepticismo y desconfianza merece cualquier acuerdo entre Gobierno y guerrilla: unos y otros han dado sobradas evidencias de insinceridad, razón por la que difícilmente puede creerse en sus anuncios.

@IrreverentesCol