Es muy posible que Gustavo Petro no sea consciente del gran error que cometió al abrir tan descarnadamente sus cartas en la entrevista que le concedió a la directora de ‘Semana’, la periodista Vicky Dávila.

Se trata de un extenso reportaje que duró cerca de dos horas, al ser transcrito ocupó 7 páginas de la edición impresa del semanario en cuestión.

Allí, Petro mostró su verdadero yo. No hay nada que no se sospechara, pero al oírlo con su propia voz, las especulaciones y prevenciones quedan convertidas en realidades axiomáticas.

Habló, entre muchos temas, de su proyecto político que tomará, según él, por lo menos 3 gobiernos. Cuando se le insistió en que aclarara si él intentaría perpetuarse en el poder, hábilmente evadió la pregunta, se fue por las ramas y se abstuvo de decir claramente que respetaría la limitación constitucional respecto de las reelecciones de los presidentes de la República.

Otro aspecto altamente preocupante es el que tiene relación con la administración de justicia. En una de sus respuestas se refirió a “mi justicia”, desconociendo la tradicional y democrática división de poderes, donde el presidente de la República no tiene capacidad ninguna de entrometerse en las decisiones de la rama jurisdiccional.

El discurso de Petro parece calcado del de Hugo Chávez, cuando aquel buscaba la presidencia venezolana a finales del siglo pasado. Una vez en el poder, despedazó la constitución, implementó un régimen interminable e invadió a la justicia, la cual se convirtió en herramienta de acción política con la que se logró perseguir, desterrar y en no pocos casos, encarcelar a quienes se atrevieran a alzar la voz en contra de la dictadura.

Dice Petro, sin sonrojarse, que el narcotraficante y cabecilla de las Farc, alias ‘Jesús Sántrich’ fue “víctima de un montaje” urdido por el exfiscal general de la nación, Néstor Humberto Martínez, a quien de paso calificó de delincuente.

No viene al caso hacer un recuento del caso ‘Sántrich’, quien fue capturado como resultado de una investigación adelantada por la DEA.

Mensaje complicado el que le ha enviado Petro al gobierno norteamericano que fue notificado en dicha entrevista, además de la defensa del capo de las Farc, de su voluntad -la de Petro- de revisar la extradición de narcotraficantes a ese país.

Fiel a su estilo antidemocrático, anunció que condicionará las extradiciones a que los jueces de los Estados Unidos cumplan una serie de requisitos que impondrá su eventual gobierno. ¿Acaso un presidente colombiano tiene autoridad para indicarle a un juez cuál debe ser su proceder? ¿Acaso Petro pretende que las normas penales estadounidenses sean modificadas para satisfacer sus demandas?

En resumen: en un gobierno petrista, la extradición quedará perfectamente liquidada.

Durante la campaña de 2018, Gustavo Petro anunció la expropiación de los cultivos de caña en el Valle del Cauca. Según él, esas tierras serían compradas por el Estado -a la brava, por supuesto- y acto seguido se procedería a su escrituración a favor de los campesinos que trabajan en ellas.

En esta entrevista, dio las primeras puntadas de lo que será su política para perseguir a los ricos. Sin mayores rodeos, anunció que tendrán que “pagar sus impuestos”. ¿Y es que ahora no lo hacen? Valdría la pena que se hiciera público cuánto dinero reciben las arcas públicas gracias a los tributos que giran los principales grupos o emporios empresariales.

Lo cierto es que un mecanismo bastante “sutil” para expropiar a los ricos, es el de la imposición de gravámenes impagables. El Estado socialcomunista, a través de su administración de impuestos, se encarga de secar a quienes registran mayores ingresos hasta llevarlos al punto de que es mejor entregar sus propiedades o malvenderlas para liberarse de la insoportable carga tributaria.

Colombia lo debe saber: Gustavo Petro tiene entre cejas al sistema financiero. Los bancos funcionan, gracias a la libertad de competencia. Las experiencias de bancos estatales han sido funestas. No obstante, él insiste en crear bancos oficiales. ¿Con qué dinero? ¿Con cuáles clientes? Es evidente que para lograr su propósito, primero llevará a la ruina a la banca privada para convertir el sistema financiero colombiano en una réplica del que hay en Cuba, donde, como en la era de las cavernas, el trueque es mucho más común que las transacciones convencionales.

Ya habrá tiempo para referirse a las patrañas que el candidato presidencial socialcomunista dijo respecto de su pertenencia a la banda terrorista y narcotraficante, M-19, grupo que, como bien enfatizó la entrevistadora Dávila, era de hampones.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 15 de 2021