En los últimos años se ha generado un desconcierto generalizado en el pueblo colombiano frente a la clase política. Engaños, cálculos electorales, mentiras y otras actuaciones han generado que el ciudadano de a pie pierda la confianza en su Gobierno, en sus instituciones, quienes, en muchos casos, prefieren beneficiarse a sí mismo antes que al grueso de la población.

Esta observación, evidentemente, no hace parte de un discurso político, sino que es una desafortunada realidad que se puede presenciar al establecer un diálogo popular con la comunidad, la cual constantemente pide, prácticamente a gritos y de manera desesperada, un cambio, una renovación en la estructura de Gobierno que permita generar nuevos espacios.

En este escenario, Iván Duque emerge en el horizonte como la persona indicada para llevar adelante la renovación política que tanto pide la ciudadanía. Macron, Obama o Trudeau han sido solo unos de los muchos “jóvenes” que han tomado las riendas de sus respectivos Países en los últimos años y que han permitido construir un cambio sano para sus Naciones.

La inexperiencia, argumento con que tanto los atacaron en las contiendas electorales, terminó siendo, paradójicamente, un punto a su favor. El hecho de no estar inmersos en el establishment, de no representar el continuismo político y de ser parte de una nueva corriente que supo recoger ese deseo de cambio de la ciudadanía les permitió llegar al poder de la mejor manera.

Por eso, cuando a Duque lo atacan por “pollo”, inexperto o joven, antes que preocuparnos por eso, como colombianos nos debemos sentir orgullosos de tener un candidato, sumamente calificado y con una amplia preparación académica e internacional, que permitirá oxigenar la política colombiana.

Dicha oxigenación, sin embargo, no se ha de realizar juzgando a los demás o creyéndose moralmente superiores al resto de los mortales, tal como ciertos actores de la izquierda les encanta hacer, sino creando las condiciones para establecer un dialogo con todos los sectores de la sociedad, desde los trabajadores más humildes hasta los empresarios más grandes, lo cual sin lugar a dudas él hará.

Duque, como lo manifiesta abiertamente el clamor popular, es el indicado para asumir las riendas del País. La juventud, transparencia y amplia preparación académica que tiene hacen que la investidura de Presidente no le quede grande y, por el contrario, le permitan gobernar esta hermosa Nación de la mejor manera posible.

@Tatacabello

Publicado: abril 27 de 2018