Fue gracias a una revelación hecha por LOS IRREVERENTES que Santos y los cabecillas de su campaña se vieron en serios aprietos. En efecto, este portal fue el medio de comunicación que hizo público que para la campaña de 2010, la empresa Odebrecht se había encargado de pagar de forma directa una factura de más de $400 mil dólares para saldar la deuda de la elaboración de 2 millones de afiches.

Dicha información fue publicada el 9 de marzo del año pasado, luego de que se confirmara que efectivamente, y por orden expresa de la gerencia de la campaña del presidente de la República, la compañía Impressa Group, de propiedad de Otto Rodríguez, Recibió en Panamá un giro superior a los $400 mil dólares provenientes de una cuenta de Odebrecht. 

Tal y como se oye en las grabaciones reveladas por W Radio, en las que el convicto Roberto Prieto se refiere a la investigación por ese pago, queda en evidencia que la gran procuración de Santos y de sus más cercanos colaboradores, entre ellos su cuestionado secretario privado, Enrique Riveira, era el de evitar que Prieto se reventara y contara lo que verdaderamente sucedió. 

Las estremecedoras grabaciones, confirman que quien fuera una de las personas más poderosas del entorno presidencial, hoy reducido a una gélida celda en la cárcel La Modelo, intentó de todas las formas posibles encubrir al presidente por los delitos cometidos en la financiación de su campaña. 

En repetidas ocaciones, Prieto, apelando a un lenguaje vulgar y barriobajero, asegura en sus conversaciones que ha “sacado al presidente del problema más grande de su vida”. 

Si Santos fuera inocente y no hubiera tenido participación ninguna en aquel entramado de corrupción, no necesitaría que su lugarteniente Prieto lo saque “del peor lío de su vida”.

Aquellas grabaciones fueron hechas cuando Prieto aún estaba en libertad y tenía poder absoluto en la Casa de Nariño. Hoy, ese delincuente se encuentra a buen recaudo de la justicia y Santos está a pocos días de salir del poder. Prieto seguramente terminará condenado, purgando una larga pena de prisión. ¿Seguirá guardándole la espalda a Santos, o procederá a delatarlo? 

En su círculo más íntimo, Prieto aseguraba que tenía cuadrada a la fiscalía, razón por la que jamás iría a ser privado de la libertad. Sus cuentas le fallaron. La fiscalía de Néstor Humberto Martínez tiene el propósito irreductible de luchar frontalmente contra la corrupción, llevando a la cárcel a quien corresponda, sin consideración ni contemplación alguna. 

Prieto, como cualquier otro detenido de Colombia, tiene derecho a defenderse, pero la sociedad también tiene derecho a conocer la verdad y a ser reparada a través de ella. Por eso, el exgerente de las campañas santistas debe reflexionar muy bien sobre el daño causado y proceder a expiar sus culpas contándole al país todo lo que sabe, sin seguir, al decir suyo, “sacando a Santos del lío más grande de su vida”. 

Se caen las mentiras

Las grabaciones reveladas por W Radio dejan en evidencia el sartal de mentiras dichas por el santismo para desviar la atención de las denuncias sobre la financiación ilegal de las campañas del saliente presidente de la República. 

Cuando LOS IRREVERENTES revelaron el pago de aquellos $400 mil dólares para saldar la deuda de los afiches, en su momento hablaron con Juan Claudio Morales, miembro del comité financiero de la campaña presidencial.

Morales negó todo y aseguró no haber tenido relación alguna con Odebrecht. En las grabaciones de Roberto Prieto, queda en evidencia que Juan Claudio mintió alevosamente. Tan estrecho era su vínculo con la compañía brasileña que fue él quien de manera directa coordinó y lideró un desayuno en el que se protocolizó el aporte de dicha empresa a la campaña santista. 

Así las cosas, la justicia no solo debe concentrarse en Roberto Prieto y en Eduardo Zambrano -otro miembro del comité financiero de la campaña-, sino en los demás protagonistas como el exembajador en España Orlando Sardi, Consuelo Caldas y, por supuesto, en el mentiroso Juan Claudio Morales González. 

Ha llegado la hora de hacer justicia y de conocer la verdadera dimensión de la corrupción del entorno santista. Sabemos que al presidente y a los suyos, les preocupó mucho que la sociedad conociera los pormenores del aporte de Odebrecht a su campaña de 2010, motivo por el que se emplearon a fondo para tratar de tapar aquel escándalo, llegando al extremo de obligar a Roberto Prieto a ‘inmolarse” par salvarle el pellejo a Juan Manuel Santos. 

Aquella “inmolación” se produjo a través de una entrevista que Prieto le dio a la emisora Blu Radio cuando el escándalo acababa de estallar. Llama poderosamente la atención que en sus grabaciones, Prieto asegure repetidamente que tiene todo cuadrado para que en dicha entrevista quedara removida cualquier sospecha respecto del presidente Juan Manuel Santos. ¿Los periodistas de esa emisora se prestaron para hacer de aquella comparecencia un publirreportaje? Más vale que ese asunto se aclare para efectos de establecer si hubo algún nivel de complicidad de la emisora para desviar la atención de la crisis que afectaba al gobierno nacional.

Lo cierto es que en entre cielo y Tierra no queda nada oculto y todo termina conociéndose. Santos culmina su accidentado, cuestionado e ilegitimo gobierno, con el escándalo de Odebrecht más vivo que nunca y el país esperando que antes de que se largue de la Casa de Nariño, tenga el gesto de gallardía de poner la cara y confesar la verdad. 

@IrreverentesCol

Publicado: julio 9 de 2018