Estamos a un mes y unos días de cumplir un año regresivo para que acabe el mandato del presidente Juan Manuel Santos, motivo de celebración para el 81% de colombianos que desaprobamos su gestión, Colombia ha sido en los últimos años un país gobernado por un hombre que carga a cuesta la banderas de la deshonestidad.

Deshonestidad que le ha servido como caballito de batalla para permanecer en la casa de Nariño. ¿Recuerdan cómo llegó Juan Manuel Santos a ser el presidente de los colombianos?

En el 2010 apenas cumplía 18 años, recuerdo que en esa época lamenté no haber tenido la mayoría de edad para ejercer mi derecho al voto, sin duda, tenía toda la voluntad para con mi voto ayudar  a que ese ministro del expresidente Álvaro Uribe Vélez, que le había prometido a mi generación seguir con las banderas de la seguridad democrática, llegara a la Casa de Nariño. El lamento de aquel entonces, hoy me deja tener mi conciencia tranquila por no haber contribuido con la elección del que hoy llamo el peor presidente de nuestra historia.

La deshonestidad fue la bandera del presidente Santos ¨deshonestidad para todos¨, logro engañar a 9.028.943 colombianos en primera vuelta y 9.004.221 en segunda y por supuesto a los jóvenes que no pudimos votar,  pero que confiamos en sus promesas.

Decía William Shakespeare, que ningún legado es tan rico como la honestidad. Vayan imaginando entonces como será el legado del presidente Santos.

DESCONFIANZA: Los colombianos hemos perdido la confianza en nuestra instituciones, no confiamos en la rama judicial, no confiamos en el legislativo y mucho menos en el ejecutivo, Colombia vive en una penumbra, solo nos queda la confianza en nosotros mismos, a medida que pasa el tiempo, nos hemos vuelto unos ciudadanos valientes, salimos a la calle a exigir nuestros derechos como nunca lo habíamos hecho, no cedemos ante los chantajes del presidente, y fuimos capaces de vencer la maquinaria estatal en una consulta popular.

El mal llamado plebiscito para la paz fue histórico en Colombia, primero porque el NO ciudadano logró vencer al SÍ estatal y segundo, y es aquí donde empieza el gran legado del presidente Juan Manuel Santos, por que un Presidente por primera vez en la historia colombiana desconoció la voluntad popular.

Santos habilitó a cualquier presidente sucesor, a que desconozca la voluntad popular cuando no concuerde con sus intereses, sin duda, el peor legado que puede dejar un presidente para un Estado Social de Derecho, que hasta la fecha  había logrado mantenerse con una democracia fortalecida, reglada bajo el principio de legalidad.

IMPUNIDAD: El presidente Santos nos dejará como legado una justicia que no solo permite la impunidad sino que además la premia con elegibilidad política. Ayer en Santiago de Cali, el bandido Ivan Marquez junto al presidente Juan Manuel Santos y su cúpula, arribaron a la escuela militar de cadetes, y fueron recibidos como héroes. Es paradójico que la misma ciudad, que lloró el secuestro y posterior asesinato de los 11 diputados del Valle, hoy se vea obligada a recibir a los autores de tan atroz crimen, y peor aún sin que hayan pagado un día de cárcel.

Santos es, sin temor a decirlo, el peor presidente de la historia, a mi generación le ha dejado un legado de impunidad y desconfianza en las instituciones, pero debo agradecerle que su desgobierno haya logrado sacar en los colombianos lo mejor de nosotros. Mi generación tiene esperanza en la valentía de la ciudadanía para no dejar que nuestro Estado Social de Derecho pierda su esencia.  Santos el presidente del Nobel de Paz, sin una verdadera paz en su país.

@natiibedoya

Publicado: junio 15 de 2017