La aftosa se ha convertido en los últimos años en un verdadero karma para todos los ganaderos del País. Sacrificio de los animales o la fuerte disminución de los precios son solo algunas de las consecuencias que realmente afectan el devenir de esta importante actividad comercial en Colombia.

Sin embargo, a pesar que los efectos de este drama se ven en todo el territorio nacional, la situación en El Cesar es alarmante. Este hermoso departamento está siendo uno de los más impactados por la crítica situación humanitaria en Venezuela y, como consecuencia, la falta de controles agrícolas en el vecino País y el fuerte contrabando de carne que está ingresando por las trochas de la frontera están poniendo en jaque a trabajadores honrados de esa región.

En efecto, el abandono total en que se encuentran varios municipios del Departamento, propiciado en parte por los 8 años de indiferencia del Gobierno excesivamente centralista de Juan Manuel Santos, llevaron a que la venta ilegal de carne sin ningún tipo de control sanitario se expandiera sin problema alguno de pueblo en pueblo hasta el punto que hoy en día varias áreas del Cesar se ha decretado la cuarentena.

Está problemática, cabe señalar, no es simplemente algún fenómeno de impacto ambiental, sino una preocupante realidad que está llevando a la quiebra a cientos de ganaderos del Departamento que sostienen sus hogares a partir de esta noble labor.

Es evidente, en este contexto, que con el esfuerzo exclusivo de los alcaldes va a ser imposible combatir esta problemática. La falta de recursos presupuestales e institucionales exigen indudablemente una intervención urgente por parte del Gobierno Nacional para tomar todas las medidas que sean necesarias.

En particular, existen dos frentes que hay que abordar urgentemente para solucionar esta problemática. En primer lugar, la presencia de la Fuerza Pública en la frontera es una apremiante necesidad para recuperar el control de un territorio que hoy en día está totalmente cooptado por el contrabando.

El Cesar no se puede convertir en el punto de entrada de un flujo interminable de migrantes ilegales y productos alimenticios sin ningún tipo de control sanitario ni aduanero que terminan afectando la actividad de miles de comerciantes legítimos de la región.

En segundo lugar, el Ministerio de Agricultura debe desplegar todas las acciones necesarias para acompañar a los ganaderos del Departamento, de tal manera que se puedan adoptar medidas que mitiguen el crecimiento del brote mientras se hace un necesario acompañamiento 

Esta crisis pueda que no tenga las connotaciones mediáticas tan estruendosas como para acaparar la atención de la mayoría de la prensa nacional, como lo puede hacer la ley de financiamiento, pero es una situación alarmante que está afectando el devenir de miles de familias que requieren de un accionar urgente por parte del Gobierno Nacional.

@Tatacabello

Publicado: noviembre 2 de 2018