Abundan los empleados y contratistas de la alcaldía de Bogotá que se quejan privadamente por los maltratos, insultos y humillaciones de que son objeto por parte de la altanera alcaldesa Claudia Nayibe López, cuyo talante barriobajero aflora sistemáticamente en el ejercicio de su cargo. 

Los gritos y los insultos parecen ser los mecanismos de interacción social predilectos de López. Sus subalternos temen denunciarla por las consecuencias laborales que aquello les acarrearía. En tiempos de pandemia, cuando el desempleo crece aceleradamente, son pocos los que se encuentran en disposición de arriesgar su estabilidad laboral por denunciar públicamente el acoso laboral al que son sometidos por la alcaldesa de la capital de la República.

La insolencia de esa mujer es ilimitada. Circula un video en el que interrumpe groseramente al comandante de la policía de Bogotá, general Gómez Heredia quien se disponía a responder interrogantes de unos periodistas durante una rueda de prensa realizada para explicar hechos de orden público de la ciudad. 

En momentos en los que Gómez Heredia se aprestaba a ilustrar a la prensa, la ensoberbecida alcaldesa literalmente le rapó el micrófono al oficial para confrontar a un periodista, sin permitir que el general -que es la persona que realmente conoce los asuntos de la seguridad ciudadana- dijera una sola palabra. 

La señora López mimetiza su falta de experiencia y liderazgo, alzando su voz. Cuando fungió como Senadora, sus colegas en el capitolio se referían a ella como “la gritona”, por sus reiteradas salidas en falso y sus acostumbrados alaridos que delatan incapacidad para controlar emociones.

La gran prensa, debidamente aceitada por la pauta otorgada por el Distrito, voltea la mirada y se abstiene de denunciar los desmanes de la alcaldesa. Noticieros a punto de la quiebra, como Noticias Uno, se convirtieron en una suerte de oficina de comunicaciones al servicio de Claudia Nayibe López, seguramente esperando una migaja del presupuesto para la publicidad, como tabla de salvación. 

Claudia López ha hecho una pésima alcaldía. El éxito de ella no se mide por la artificiosa imagen positiva que le fabrican los periodistas que la estiman, sino por los resultados de su gestión. Bogotá ha sido incapaz de administrar con inteligencia la crisis desatada por el coronavirus. El liderazgo de la alcaldesa ha sido nulo. La gente no ha respetado el distanciamiento social y aquello se manifiesta en el elevadísimo número de contagios y de enfermos que son remitidos a unidades de cuidados intensivos. Más del 80% de las camas en UCI, ya están ocupadas. 

Y la solución no se encuentra con salidas grotescas como las que reiteradamente se le ven a la alcaldesa López que equivocadamente cree que insultando a sus subalternos y colaboradores logrará superar la crisis. El verdadero líder es aquel que guía a su equipo de trabajo con inteligencia emocional y buen ejemplo, características de las que evidentemente carece la señora Nayibe. 

@IrreverentesCol

Publicado: Julio 8 de 2020