Poco se conoce de la biografía del senador de la extrema izquierda Gustavo Bolívar, quien hizo fama hace algunos años con sus libros de baja factura y con los libretos de novelas que exaltan al crimen y explotan la miseria humana.

Se sabe que nació en Girardot, en un desdichado hogar donde el alcoholismo y la violencia intrafamiliar eran parte de la cotidianeidad. 

Luego de la muerte de su padre, cuando tenía 9 años, Bolívar y su familia se desplazaron a la capital de la República. Dicen quienes algo conocen de su vida, que empezó a trabajar desde niño, razón por la que se vio forzado a estudiar en escuelas nocturnas. 

Los golpes de la vida, en vez de darle enseñanzas lo convirtieron en una persona resentida con el alma envenenada y llena de rencor hacia las personas que han gozado de las comodidades de las que él careció durante buena parte de su vida. 

No se conoce el origen del patrimonio del que él hace vulgar ostentación. 

Hace 10 años, en un lote de poco menos de 12 hectáreas, construyó el hotel ‘Paraíso Estudios’, un lugar donde abundan el mal gusto y a la ramplonería. 

Se trata de un centro vacacional levantado en el pueblo natal de Bolívar -Girardot-, donde el propietario trató de hacer un elogio al cine. Falló en el intento. El resultado fue una obra civil propia de un nouveau riche, donde hay abundancia de elementos pedestres, inelegantes.

El hotel de Bolívar, que es el reflejo arquitectónico de su propietario, bien podría considerarse como un monumento a la cursilería. 

Pero en un mundo libre, cada quien puede invertir su dinero en lo que quiera y de la manera como mejor le plazca, así sea a través de la edificación de un hotel en el que hasta un mafioso se puede sentir agobiado por las extravagancias. 

Bolívar alega que esa propiedad fue construida con “los ahorros de toda su vida”. Pero poco se sabe realmente cuál es el verdadero origen de su fortuna. Él, ha dicho que aquella es fruto de su trabajo como libretista y escritor (sic). Curioso. Muy curioso, pues también existen sustentados rumores sobre negocios y sociedades de ese sujeto con personas que no son propiamente las más pulcras. 

Desde su llegada al senado en 2018, Bolívar le ha hecho colosal homenaje a su naturaleza vil y desventurada. Desconociendo -por elemental ignorancia- cuáles son las funciones de los congresistas, se ha dedicado a insultar y a ultrajar a sus opositores políticos, específicamente al uribismo, acudiendo a toda suerte de artimañas y, por supuesto, difundiendo mentiras y calumnias. 

El Centro Democrático hizo una publicación donde pinta de cuerpo entero a quien, en la práctica, es el jefe de sicarios morales al servicio de Gustavo Petro. “288 mensajes ofensivos contra el Centro Democrático, ha enviado en el último año @GustavoBolivar. Hombre primario, inculto, sin ideas ni proyectos, usa los agravios, el ataque plebe y la calumnia como medios para figurar. Un mal personaje”.

Si fuere menester definir a Gustavo Bolívar en una sola palabra, esta sería ‘canalla’, vocablo que parece inspirado en la personalidad de ese individuo.

@IrreverentesCol

Publicado: octubre de 2020