Hace unos días se adelantó un debate sobre el incumplimiento de la estructura terrorista Farc, a los acuerdos espurios que celebraron con el expresidente Juan Manuel Santos. 

Desde el Centro Democrático nunca nos hemos opuesto a la paz. sostuvimos y seguimos sosteniendo que un acuerdo es viable, siempre y cuando éste respete unos estándares mínimos de verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición.

Los defensores del acuerdo Santos-Farc, enarbolan la bandera de la JEP para hacer creer que el componente de justicia está satisfecho. Pero después de 3 años de existencia de ese tribunal, lo único que hemos visto, respecto de las Farc, es la absurda decisión de liberar al narcotraficante y hoy fugitivo de la justicia de Colombia y los Estados Unidos, “Jesús Santrich”.

Pero en este espacio me quiero referir exclusivamente al asunto de los menores que fueron víctimas de las Farc, para efectos de demostrar el incumplimiento de esa organización criminal.

Empecemos por recordar que los cabecillas de ese grupo guerrillero se escabullen cuando son cuestionados por el reclutamiento, esclavización y abuso de niños. Ellos son conscientes que aquel delito, al margen de lo contemplado en el acuerdo que firmaron con el gobierno anterior, tarde o temprano los pondrá ante la justicia internacional.

Durante décadas, las Farc fueron el mayor reclutador de menores en el hemisferio occidental. La mayoría de sus estructuras estaban integradas por niños que fueron arrancados de sus hogares a punta de fusil y amenazas, para ser utilizados como combatientes. Las niñas, a su vez, se convirtieron en esclavas sexuales de los “comandantes”, quienes abusaban de ellas a su antojo y sin límite alguno. 

Lorena Murcia, quien fue víctima de reclutamiento forzoso y que lidera la “Corporación Rosa Blanca”, tuvo la valentía de enfrentar a los hoy senadores de las Farc, para exigir justicia por los delitos sexuales que ellos cometieron. Sin arredrarse, Lorena le reveló al país que el hoy senador “Carlos Antonio Lozada” era un violador sistemático de menores. El video, que acompaña esta columna, es demoledor.

¡Claro que las Farc han incumplido! Y lo han hecho desde que estaban en La Habana negociando con los delegados de Santos. Nunca quisieron reconocer cuántos niños tenían en su poder. Cuando correspondió proceder a su desvinculación, dijeron que se trataba de unos pocos casos de pequeños que ellos -las Farc- estaban protegiendo. En otras palabras, ese grupo armado ilegal, era una suerte de guardería.

Ha pasado el tiempo y no vemos un solo resultado de la JEP. ¿Cuántos jefes de la guerrilla han sido sancionados por el reclutamiento de menores? Cero. ¿Cuántos “castigados” por violación de niños? Cero ¿Cuántas penalidades por abortos forzados? Cero. 

Y como si fuera poco, los victimarios ocupando sendas curules en Congreso de la República, un hecho que zahiere a la sociedad y particularmente a las víctimas de la guerrilla. No olvidemos la denuncia que en su momento hizo el general Nicasio Martínez, quien aseveró que más de la mitad de los integrantes de las denominadas “disidencias” de las Farc, son niños reclutados a la fuerza.

La paz estable y duradera se construye con legitimidad y ponderación, nunca con arbitrariedades e impunidad. Mientras se mantenga la cadena de incumplimientos, las víctimas continúen sin ser plenamente reparadas y la JEP siga prestándose para tapar los crímenes de las Farc, el repudio y el rechazo hacia ese grupo y hacia el acuerdo continuará observando un crecimiento exponencial. 

@MargaritaRepo

Publicado: mayo 25 de 2020