Gravísima la denuncia elevada por Patricia Casas, esposa del concejal petrista, Hollman Morris quien en entrevista radial aseveró que ella y sus dos hijos -uno de ellos menor de edad- han sido víctimas de violencia intrafamiliar a lo largo de los últimos 20 años.

Según el estremecedor relato de la señora Casas, Morris, a quien definió como un adicto a las prostitutas, el alcohol y las drogas ilícitas, somete a su esposa e hijos a toda suerte de torturas económicas y psicológicas. Igualmente, narró un episodio en el que ella fue alevosamente atropellada por el carro en el que un día se encontraba Morris con su escolta y una acompañante. 

Para la denunciante, resulta contradictorio que Morris aliente marchas de estudiantes en las que se reivindica el derecho al estudio, mientras él no cumple con su deber paterno de comprar los uniformes y útiles escolares de sus hijos. 

Morris, quien es reconocido por ser un gran manipulador que lleva años enteros presentándose como víctima, resultó ser el brutal victimario de su propia familia, infringiéndoles un dolor del que difícilmente se podrán recuperar. 

Hace unos días, la columnista de este portal, Leszli Kálli publicó en su espacio un artículo en el que describió a Hollman Morris como un personaje “grotesco que, sin ninguna confianza conmigo, se hubiera atrevido a consumir cocaína frente a mi…”.

La vida íntima de las personas no debe ventilarse. Resulta insoportable que los asuntos familiares se sometan al escrutinio del público, pero cuando se trata de un dirigente político que agrede a su familia, que violenta psicológicamente a su esposa e hijos, el asunto sí debe ser conocido y analizado por la comunidad. Callar la violencia es una forma de encubrirla y, por ende, de estimularla. 

Hollman Morris aspira a ser el alcalde de Bogotá. Su candidatura es respaldada por la extrema izquierda recogida en la denominada Colombia Humana. Antes de que continúe la campaña política, el señalado agresor deberá aclarar las graves denuncias hechas por su esposa, pues un gobernante tiene que ser una persona intachable en todos los aspectos de su vida, empezando por el plano familiar. 

Que nadie se extrañe si Morris, que es un gran manipulador, aparece tratando de manejar el asunto, o reconociendo sus debilidades humanas para efectos de matizar el impacto de la denuncia hecha por su esposa. No faltará el que en defensa del cuestionado concejal, diga que se trata de una maniobra sucia en tiempos de campaña y que todo esto se traduzca en una campaña de matoneo y desprestigio en las redes sociales contra la valiente Patricia Casas quien, luego de 20 años de continuo sufrimiento, ha decidido romper su silencio y revelarle al país el martirio que ha padecido a manos del inhumano Hollman Morris. 

@IrreverentesCol

Publicado: enero 23 de 2019