Solamente un individuo de la catadura moral de Roy Barreras, es capaz de montar un espectáculo tan ruin, como el que presenciamos la semana pasada en el Congreso Nacional.

Porque utilizar la muerte de los menores de edad que fueron dados de baja en la operación lícita realizada por el Ejército Nacional, donde fue abatido alias “Gildardo el Cucho”, coordinador de las estructuras 7, 40 y 62  de las FARC, para desprestigiar a las Fuerzas Armadas haciéndolas quedar como las “malas del paseo”, para tratar de acabar con el bombardeo aéreo que, al fin y al cabo, es el arma  más efectiva contra esos narcoterroristas y, por ahí derecho, asestarle un golpe (bajo, como todo lo suyo), al  gobierno del presidente Iván Duque, tumbándole un ministro por negarles la ración de mermelada a la que los acostumbró el del Nobel, es repugnante. 

Tengo la absoluta convicción de que a Roy Barreras, los menores que murieron en vereda Candilejas del municipio de San Vicente del Caguán, le importan un higo, el mismo higo que le interesó la suerte  que corrieron los miles de niños y jóvenes que estaban en poder de esa caterva de bandidos, sometidos a toda suerte de vejámenes, mientras él abogaba servilmente en La Habana, para que les concedieran todas las prebendas que fueran necesarias con tal de que se consiguiera la firma del acuerdo de marras, sin exigir como condición primera, la devolución de todos y cada uno de ellos.

Que no venga a posar, entonces, de defensor de “niños” quien tanto ayudó para que los más repugnantes verdugos de nuestra niñez y juventud campesina, estén sentados impunemente legislando y, en este caso particular, descalificando el cumplimiento del deber de nuestras Fuerzas Armadas.

No quede duda de que la responsabilidad de lo sucedido con los menores de edad, es de los criminales que los arrancaron del seno de sus hogares a la fuerza o atraídos con engaños y de nadie más. Y que el derecho Internacional Humanitario no discrimina en cuanto a la edad de los combatientes puesto que, de hacerlo, fomentaría que los menores fueran armados  para usarlos como mecanismo de defensa.

El Ejército Nacional, no “bombardeó niños” como temerariamente afirma Roy, el Ejército bombardeó, en cumplimiento de su deber, un campamento de subversivos, en el que infortunadamente fueron hallados menores de edad.

Las Fuerzas Militares mediante un comunicado, informaron que oportunamente habían puesto a disposición de las autoridades competentes toda la información, documentos y material relacionado con la operación y que una vez terminadas las investigaciones que adelantan la Fiscalía General, la Procuraduría General, Medicina Legal y el Instituto de Ciencias Forenses, darán a conocer resultados, para acabar con las especulaciones.

Estaré atenta al libro del general Mora Rangel, en el que según dijo, revelará  muchos secretos sobre proceso de paz y hablará del papel que desempeñó el “HONORABLE Roy Barreras” y cómo en “La Habana se terminó dándole gusto a las Farc para que firmarán el acuerdo”.

@cdetoro

Publicado: noviembre 16 de 2019