Gaviria, como presidente, lideró la impunidad a la mafia. Ahora como expresidente liderará campaña de perdón a las Farc. 

 

Poca autoridad moral tiene el expresidente César Gaviria para criticar y señalar a la oposición uribista en los términos con que lo ha hecho, luego de que Juan Manuel Santos lo designara como coordinador de la campaña por el SÍ en el plebiscito con el que se pretende legitimar la impunidad con que será revestida la organización terrorista Farc.

Desde hace 3 años, a falta de argumentos, se ha dedicado a insultar al uribismo en todos los escenarios políticos posibles. Durante la campaña presidencial de 2014, desencajado y llevado por la histeria, compareció ante diferentes medios de comunicación para descalificar al expresidente Uribe, luego de que éste denunciara el ingreso a las arcas de Juan Manuel Santos de una millonaria suma de dinero proveniente de los hermanos Comba.

Convertido en el buscador de empleo para su hijo Simón, Gaviria de manera impúdica se entregó a los brazos de Juan Manuel Santos, en procura de una buena dosis de “mermelada” y de reconocimiento político.

Resulta hilarante que él se atreva a cuestionar la solvencia moral del expresidente Uribe, cuando el país aún no olvida que siendo presidente, Gaviria selló un pacto con el hampa organizada para combatir a Pablo Escobar. Si los denominados “Pepes” existieron y pudieron operar con total impunidad, fue gracias a la complicidad de Gaviria y de su ministro de Defensa de la época, Rafael Pardo, quien hoy funge como ministro del Postconflicto.

Fueron ellos los que abrieron la puerta para que la Fuerza Pública trabajara, hombro a hombro, con los hermanos Castaño, alias “Don Berna” y demás miembros de la banda criminal que enfrentó y dio de baja a Escobar.

El fenómeno del paramilitarismo nació y se consolidó durante el gobierno de César Gaviria. Fue él quien expidió el decreto ley 354 de 1994 que es el que estableció a las tristemente célebres cooperativas de seguridad, “Convivir”.

El suyo fue un gobierno al servicio del narcotráfico. Durante las deliberaciones de la Asamblea Nacional Constituyente, a través del entonces ministro Humberto de la Calle se tramitó la exigencia de los grandes capos de la mafia: prohibir la extradición de colombianos, decisión que convirtió a la nuestra, tal y como en su momento apuntó el director de la DEA en Colombia Joe Toft, en una “narcodemocracia”.

 

Los narcodecretos

No debe sorprender que Gaviria esté de acuerdo con darle impunidad a las Farc, si cuando él gobernó a Colombia se dedicó a abrir canales para perdonar de tajo y sin contraprestación alguna todos los crímenes del cartel de Medellín.

Ordenó que su ministro de Justicia, Jaime Giraldo Ángel se reuniera con los abogados de los hermanos Ochoa Vásquez para que redactaran, al alimón, unos decretos que, en la práctica, se convirtieron en un monumento a la impunidad que llenó de vergüenza a nuestro país.

Uno de los dichos decretos, el 2047, era tan generoso que permitía que aquellos antisociales que se acogieran a él y reincidieran en el crimen no perderían los beneficios jurídicos otorgados, con lo cual el gobierno lo que estaba era entregando licencias para delinquir a los peores asesinos y narcotraficantes que ha tenido nuestra nación.

El Gaviria que entregaba perdones a la mafia en la década de los 90 del siglo pasado, es el mismo que ahora liderará la campaña para que el pueblo valide el acuerdo de impunidad que Santos ha celebrado con la banda terrorista de las Farc.

Su liderazgo político es tan magro, que en la Unidad Nacional recibieron su nombre con desdén y desprecio. Los políticos profesionales que rodean a Santos, saben que si dejan la campaña por el SÍ única y exclusivamente en manos del expresidente liberal, la victoria sobre el NO o sobre la misma abstención será una tarea de titanes. Gaviria es un hombre sin liderazgo y con un pasado que bien vale la pena recordar ahora que ha empezado la campaña política y él ha decidido plantearla con insultos y descalificaciones descomedidas con la oposición democrática colombiana.

@IrreverentesCol