La historia del secuestro del empresario barranquillero Rodolfo Miguel Acosta, conocido como Fito, ha estado rodeada de toda suerte de hechos que llaman poderosamente la atención y hacen que sean muchos los que duden de la verosimilitud del plagio.

El estilo ostentoso de Fito Acosta, obliga a recordar las oscuras épocas de los grandes capos que tanto daño le hicieron a nuestro país, sin que aquello quiera significar que la fortuna del secuestrado Acosta sea ilegítima, ni mucho menos.

Alrededor del secuestro, circularon muchos videos, uno de ellos grabado en la pista de un aeropuerto, con un avión privado de trasfondo. La persona que aparece ante la cámara, dijo: “viernes 31 de agosto. Desafortunadamente, en el día de hoy mi hermano Fito ha sido secuestrado. Cosa amarga. Delincuencia común que existe en nuestro país, Colombia. En estos momentos, estamos preparándonos para ir a buscarte, Fito. Un abrazo de tu hermano…”.

En otro video, el “hermano” de Fito Acosta, a bordo de la aeronave, aseveró que “los amigos se ven en los momentos difíciles… Los amigos deben estar apoyándote Fito en cualquier lugar donde estés en este momento. Vamos por ti”.

La escena parecería como si se tratara de una operación de comandos aerotransportados, encargados de rescatar al empresario supuestamente secuestrado. Olvida el presentador de esos videos, que se declara “hermano” de Fito Acosta, que Colombia es un Estado de Derecho, donde la Fuerza Pública es la única habilitada legalmente para ubicar y rescatar a las personas que son víctimas de secuestro en Colombia.

El “hermano”, no es hermano. Se trata del ciudadano colombiano Alberto Osorio, bastante conocido en los pasillos de la fiscalía de nuestro país y en los tribunales del estado de la Florida, donde actualmente reside.

En Colombia, Osorio, que en realidad es socio de Fito Acosta, ha tenido tres procesos penales por el delito de estafa, mientras que su prontuario en los Estados Unidos es bastante abultado, de acuerdo a los registros públicos a los que tuvo acceso el portal LOS IRREVERENTES.

En el año 2013, fue hallado culpable por un delito grave en tercer grado, luego de declararse culpable de emitir cheques sin fondos.

A ese proceso, se suman otros que son sumamente delicados ante la justicia norteamericana: el delito de acecho. En 1999, un juez le impuso una orden de alejamiento luego de que la señora Marta Amador presentara cargos en su contra por acecho.

7 años antes, ya había sido sentenciado a 6 meses de probatoria y a una orden de alejamiento por violencia doméstica.

El señor Osorio, al parecer es un hombre agresivo –o de armas tomar, como se dice popularmente en Colombia-. Al menos eso es lo que se deduce de la imputación de cargos que un fiscal en el condado de Miami-Dade hizo en su contra en noviembre de 1992 por el delito de asalto agravado con arma mortal, que ante la legislación de Florida es considerado como un delito mayor de segundo grado.

Esos son los antecedentes del individuo que ante una cámara aseguró estar buscando al empresario Fito Acosta. Nadie sabe realmente qué fue lo que sucedió, ni cómo se produjo el misterioso rescate. Las autoridades de policía no han dado mayor información sobre el caso, pero no estaría de más ampliar el círculo de la investigación e indagar si el sujeto que iba en el avión –Alberto Osorio-, en efecto cumplió lo dicho por él, en el sentido de que “vamos por ti Fito”.

De haber sido así, estaríamos frente a una operación irregular, por fuera de la ley que debe ser investigada y castigada con toda la severidad, pues un particular no puede llevar a cabo una operación de rescate de una persona secuestrada.

Lo cierto es que el misterio es el común denominador en el secuestro y posterior liberación de Fito Acosta y la policía está en mora de contarnos la verdad.

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 12 de 2018