No tiene porqué generar sorpresas ni extrañezas la decisión adoptada por la sala de instrucción de la corte suprema en la que ordenó mantener los privilegios carcelarios del falso testigo y empleado de alias ‘Don Iván’, Juan Guillermo Monsalve.

No son pocas las evidencias que confirman que esa célula es un directorio politiquero integrado por magistrados de la más baja categoría profesional y moral, como es el caso de Cesar Augusto Reyes Medina, un sujeto gris que en el pasado fue sobornado con contratos corruptos proveídos por el gobierno de Juan Manuel Santos.

Reyes Medina, que además de su vulgar debilidad frente a la corrupción, es amigo íntimo de la esposa de Iván Cepeda, Blanca del Pilar Rueda.

En una carta suscrita por la secretaria de la malhadada sala de instrucción, la bastante cuestionada Adriana Hernández Aguilar, el director del INPEC fue notificado de que Monsalve deberá seguir viviendo como un mafioso, entrando prostitutas, consumiendo licor y ordenando crímenes desde su centro de reclusión.

En criterio de la corte suprema, “…no se ofrece admisible (sic) desde ningún punto de vista que se aduzca por el Instituto Nacional Penitenciario INPEC, simple y llanamente que ahora el sitio donde se encuentra recluido [el falso testigo Monsalve] ‘no brinda las garantías de efectiva seguridad, custodia y vigilancia del privado de la libertad’, siendo esta una obligación de imperativa e inexcusable observancia, por parte de la autoridad solicitante”.

La misma sala que permitió que Monsalve mintiera a través de declaraciones en las que no pudo participar la defensa del presidente Uribe, ahora ratifica que ese bandido podrá continuar delinquiendo desde la prisión alegando supuestos motivos de seguridad.

De nuevo: la vida de ese delincuente al servicio de Iván Cepeda, corre riesgo precisamente por la laxitud del régimen penitenciario al que está sometido. En cualquier momento, alguna de las muchas meretrices que lo visitan, pueden hacerle daño o contagiarlo con cualquier enfermedad de transmisión sexual. Así mismo, puede terminar intoxicado por la cantidad de alcohol y drogas que se le permite consumir en prisión.

Los pabellones de máxima seguridad fueron creados, precisamente para proteger la vida de los presos más peligrosos y para garantizarle a la sociedad que ellos no continuarán delinquiendo desde la cárcel, como efectivamente sucede con Monsalve quien maneja negocios de narcotráfico y ordena asesinatos mientras cumple la pena que le fue impuesta por los delitos de secuestro y tráfico de armas.

Con la mayor desfachatez, la sala de instrucción le ha dicho al INPEC que “no se autoriza el traslado solicitado del interno Juan Guillermo Monsalve y en cambio se reiteran las medidas especiales de seguridad, siendo de carga (sic) del establecimiento carcelario mantenerlas y extremarlas, para garantizar una efectiva e idónea seguridad del interno Monsalve Pineda”.

En pocas palabras, el hampa -encarnada en el magistrado Reyes Medina-, defendiendo los intereses del hampa, es decir de Juan Guillermo Monsalve.

Tal y como ha quedado planteada la situación, el magistrado Cesar Reyes Medina será el responsable directo de todos los delitos que su prohijado Monsalve siga cometiendo desde el resort en el que está recluido, incluidos los relacionados con el procesamiento y tráfico de drogas hacia los Estados Unidos.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 25 de 2021