Dicen que los emperadores romanos fueron, en su ánimo de apaciguar el ímpetu del pueblo, quienes crearon la práctica política de darle a este pan y circo. La variante actual ha degradado en el espectáculo político. El drama puesto en escena se observa por ejemplo, en el marco de procesos legales en contra de controvertidos políticos, quienes acuden a triquiñuelas con el fin de desviar la atención de sus presuntos actos de corrupción, entorpeciendo el proceso judicial e intentando convencer a algunos incautos de una inocencia inexistente.

Procesos de ese tipo se percibieron en la salida del balcón en Lievano por parte de Petro, en el supuesto intento de suicidio y la huelga de hambre de Santrich (hoy alzado nuevamente en armas en contra de nuestra patria). A estos casos se suma ahora Jorge Iván Ospina con su ridícula huelga de hambre. El ex alcalde de Cali, cual actor consagrado, apareció en unas fotos tomadas solo unas pocas horas tras el anuncio de huelga, haciendo muecas y caras de dolor, mostrándose azotado por pasar un ayuno de solo unas cuantas horas. En una ciudad donde aun hay personas que sufren de desnutrición, es pecado jugar con la comida y más aun buscar lucrarse políticamente con un “cambuche” y unas fotos en la Plazoleta Jairo Varela.

No me imagino que dirían si en vez de acudir a la justicia con la entereza y respeto por las instituciones, el Presidente Uribe decidiera declararse en huelga de hambre en la Plaza de Bolívar. Por el contrario en Cali, en una época en donde en las calles se habla de Payasos y Guasones, Jorge Iván hace las veces del bufón mayor. Un bufón que busca burlar la justicia y que peligrosamente amenaza a Cali con ser sometida a unas elecciones atípicas en caso de que sea elegido y luego condenado el cuestionado por la justicia.

Y es que lo de Jorge Iván no es más que un acto circense enorme. Una “pantalla”, costosa y cuestionada como aquella con la que presuntamente desfalcó a nuestra ciudad en el Pascual. Con sus más y sus menos, Guerrero y Armitage por fin sanearon las finanzas de nuestra ciudad, pero ahora pretenden volver a echarle mano a las arcas de la capital del Valle del Cauca.

Debemos Pararle-Bolas a ésta jugada de cierre de campaña del Jorge Iván “el guasón” Ospina, quien sintiendo a la justicia respirarle en la nuca, le dio por armar tremendo circo en búsqueda de capitalizar unos votos que podrían suponer un retroceso tenaz para la ciudad y la región. A los corruptos, cárcel, y al bufón de la Corte de la Colombia Humana, todo el peso de la ley.

@gabrieljvelasco

Publicado: octubre 14 de 2019