Dos jornadas completas fueron necesarias para que el fiscal delegado ante la corte suprema de justicia, Gabriel Ramón Jaimes Durán pudiera mostrar ante la juez y la sociedad en general, la totalidad de las pruebas -testimonios, grabaciones e interceptaciones telefónicas- que confirman que el presidente Álvaro Uribe Vélez no cometió el delito que se le imputa -soborno de testigos- y que, antes bien, fue víctima de un montaje criminal.

Las evidencias mostradas por Jaimes no dejan espacio para las dudas. Lo más interesante es que las mismas fueron recaudadas por la corte suprema de justicia, tribunal que por supuesto no quiso hacer la ponderación ni el análisis de las mismas porque al realizar dicha tarea fácilmente habría llegado a una conclusión que no le era conveniente a sus propósitos políticos.

La mirada cronológica de las piezas probatorias exhibidas por el fiscal Jaimes hacen concluir que efectivamente el presidente Uribe no buscó al falso testigo Juan Guillermo Monsalve. Quedó claro que fue él quien realizó múltiples gestiones para llegar hasta el exmandatario.

Igualmente, gracias a la transcripción del audio que fue grabado en el famoso reloj de Monsalve, se ha podido probar que en ningún momento el abogado Diego Cadena le ofreció beneficios a Monsalve ni dádivas a cambio de que cambiara su testimonio. A lo largo de las muchas grabaciones expuestas por el fiscal Jaimes se encontró una constante: Monsalve quería retractarse y el abogado del presidente Uribe insistentemente le repetía que lo único que se necesitaba es que dijera la verdad.

La valoración hecha por el fiscal tuvo una conclusión obvia: Monsalve mintió y su concubina -o esposa- la fugitiva Deyanira Gómez Sarmiento, conocida de autos por su inocultable pertenencia a la banda terrorista de las Farc, falsificó pruebas. Por tal razón, ambos serán investigados por los delitos de fraude procesal -Monsalve- y ocultamiento y alteración de elementos materiales probatorios -Deyanira-. Igualmente, el fiscal Jaimes anunció que hay otros involucrados en el complot cuyos nombres están por ser determinados, pero no es difícil intuir de quiénes se trata.

Lo cierto es que el proceso actual contra el presidente Uribe, al ser público, donde todas las evidencias pueden ser ventiladas sin esguinces ni manipulaciones ni muchos menos filtraciones periodísticas amañadas, permite observar el monumental tamaño del tinglado macabro que fue erigido contra el exmandatario colombiano.

Uribe, no hay duda de ninguna naturaleza, fue víctima de una operación criminal en la que participaron políticos socialcomunistas,  magistrados, periodistas-activistas, algunos medios de comunicación y, por supuesto, delincuentes de la peor calaña como Monsalve y Deyanira Gómez.

@IrreverentesCol

Publicado:

Julio 30 de 2021