A diferencia de lo que muchos creen, Iván Duque no la tuvo fácil. El proceso de consolidación de su candidatura presidencial, fue un campo minado que supo sortear con solvencia e inteligencia. Desde el mismo instante en que hizo pública su aspiración, empezaron los cuestionamientos y las zancadillas, muchas de ellas puestas por miembros de su partido, el Centro Democrático.

Uno de los principales activos de Duque es que se trata de un dirigente político al que no se le puede cuestionar su pasado. Su trayectoria pública y privada ha sido exenta de cuestionamientos. Al decir popular, Duque no tiene rabo de paja. Y aquello, que en principio parecería un punto a su favor, terminó siendo un elemento que sirvió de aliento para sus rivales en el seno del uribismo para crear y difundir toda suerte de majaderías con las que intentaron bloquear su carrera por la candidatura presidencial.

Al comienzo, muchos daban por descontado que el candidato del CD sería Óscar Iván Zuluaga, quien alegaba tener el derecho adquirido luego del buen resultado que obtuvo en 2014. Pero el escándalo de Odebrecht puso un signo de interrogación sobre él, razón por la que el presidente Uribe tomó la prudente decisión de alejarlo de la candidatura.

Duque compitió con Carlos Holmes Trujillo, Rafael Nieto y Paloma Valencia. Se definió un mecanismo interno de selección a través de encuestas de opinión. Se pactaron 3 sondeos y en todos ellos, Duque siempre estuvo en el primer lugar de las preferencias.

Con la candidatura del CD en su poder, se sometió a una consulta interpartidsta en la que emuló con Marta Lucía Ramírez y el exprocurador Ordóñez. El veredicto popular fue incuestionable: cerca de 68% de las personas que participaron en dicha consulta, votaron por él.

Aquel resultado, literalmente disparó a Duque en la intención de voto. Saltó de reflejar resultados de un solo dígito en las encuestas a convertirse en el líder de éstas. Desde el 11 de marzo, el aspirante uribista estuvo en el primer lugar de absolutamente todos los sondeos.

Iván Duque Márquez es el líder político que necesita nuestro país en este momento. Su talante y su estilo de ejercer la actividad política son prenda de garantía de que se trata de un dirigente honesto, transparente, con convicciones pero sin radicalismos en asuntos baladíes.

Juan Manuel Santos dejará a Colombia perfectamente descuadernada. Duque, con el acompañamiento y guía del presidente Uribe es la persona indicada para reconstruir a nuestro país.

Estas 3 semanas que nos separan de la segunda vuelta, habrán de convertirse en un espacio de tiempo para la consolidación del liderazgo de Duque. Su victoria debe ser amplia, generosa y contundente. Que nadie tenga dudas sobre la gran legitimidad de su mandato.

Los sectores derrotados deben entender que el país aclama un gobierno liderado por Duque, desde siempre la persona más indicada para evitar que Colombia sucumba ante la amenaza totalitarista de Gustavo Petro. No es hora de hacer cálculos de política menor, sino alianzas que pongan en evidencia la grandeza de los dirigentes de las distintas vertientes políticas de la nación. Todos rodeando al candidato uribista y acompañando su aspiración para imponer en la segunda vuelta un resultado incontestable e incontrovertible.

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 27 de 2018