La banda terrorista de las Farc continúa desafiando con alevosía a la sociedad colombiana. Como si la fuga del narcotraficante Sántrich y del terrorista -también dedicado al tráfico de estupefacientes- Iván Márquez no fueran suficientes, ahora decidieron mandar al senado a uno de los más despiadados sanguinarios que integran sus filas. 

Se trata de Israel Zúñiga, conocido con el alias de Benkos Bioho, cabecilla de esa guerrilla que participó como uno de los ejecutores de la masacre de Bojayá.

El 23 de febrero de 2002, un escuadrón terrorista de las Farc entró a sangre y fuego a Bojayá, un humilde pueblo chocoano. En su delirio, los asesinos resolvieron bombardear la iglesia en la que estaban escondidos los campesinos, que creyeron equivocadamente que el refugiarse en un lugar sagrado, garantizaría que los miembros de las Farc se abstendrían de asesinarlos.

Fallaron en su análisis: los sanguinarios de las Farc se encarnizaron con el templo. Apuntaron sus fusiles y sus morteros. El saldo: 119 civiles asesinados. Entre ellos, más de 40 niños. 

Uno de los responsables de esa masacre fue el, a partir de ahora, senador, Benkos Bioho, quien ya fue condenado a 36 años de cárcel por esa acción demencial.

Gracias al acuerdo entre Santos y la banda terrorista Farc, Biohopudo llegar al Senado sin haber pagado un segundo de cárcel, ni mucho menos haber pedido perdón o reparado a sus víctimas. 

¿Eso es paz? La paz se construye con justicia, con resarcimiento del daño causado, con reconocimiento de las culpas y no con impunidad. 

El país no aguanta más desafíos de esos criminales. Lo sensato y justo es que todos los miembros de las Farc estuvieran en este momento en condición de huéspedes del INPEC y ocupando curules que la democracia tiene reservadas para los representantes del pueblo, en la rama legislativa del poder.

Conduele que en el Senado vaya a estar un genocida que exuda sangre, que se regocijó asesinando a campesinos inermes, que violó a centenares de niñas y que con sus propias manos decapitó a una pequeña que intentó resistir sus abusos sexuales. 

Los enemigos de la paz son aquellos que creen que la impunidad debe ser el órgano rector del acuerdo. Los enemigos de la paz terminan siendo los propios miembros de las Farc que, con una sonrisa dibujada en su rostro, desprecian a sus víctimas enviando al congreso de la república a un verdadero carnicero, como en efecto es el criminal de guerra Israel Zúñiga, alias Benkos Bioho. 

@IrreverentesCol

Publicado: julio 26 de 2019