La República Federativa del Brasil, su Presidente Electo, Jair Bolsonaro y todas las fuerzas democráticas que defienden la Libertad en las Américas, invitan a las exequias del Foro de São Paulo (FSP), acto que se llevará a cabo el martes 1 de enero de 2019, en el Palacio de Planalto, sede del gobierno que inicia labores ese día en Brasilia.

Sus deudos, los gobiernos de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua; sus viudos(as) de poder, incrustados(as) en sindicatos, medios de comunicación, asambleas, universidades y entidades públicas, cuyos récords en corrupción y desidia son evidentes, se resisten a esta nueva realidad. Justo recordarles que el fenecimiento de cualquier cuerpo es indefectible cuando se corrompe.  

Encaramos a los voceros de la prensa arrodillada, esa que se limpia las lágrimas por la pérdida irreparable que afronta desde el pasado domingo. El mensaje es claro: Bolsonaro nació como Jefe de Estado y el FSP murió como cáncer del continente. 

Analicemos las causas del deceso, que en no pocos países es motivo de esperanza democrática: el FSP fue creado en 1990, cuando se reunieron en la cosmopolita ciudad brasileña de São Paulo, Fidel Castro y Lula da Silva. El propósito de esta cita era crear un organismo que promoviera el socialismo en el continente latinoamericano, apoyado, por supuesto, por capitales internacionales y por grupos marxistas infiltrados en el manejo del Estado.

Como enfermedad terminal dentro de la Democracia, el FSP avanzó rápidamente. Tomaron parte del mismo, individuos como el fallecido Hugo Chávez, sindicatos ideologizados por el comunismo, grupos sociales disfrazados de ecologistas, líderes indígenas y organizaciones armadas narco-guerrilleras, que mostraron aprecio por la propuesta continental del dictador cubano y el exsindicalista brasileño.

Desde su primer encuentro, el FSP acogió los partidos socialistas, indigenistas, progresistas, “ambientalistas” y comunistas de Argentina, Aruba, Barbados, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Curazao, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Martinica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.

De igual modo, estuvo detrás de la no aplicación y burla de los principios de la Carta Interamericana de Derechos Humanos, suscrita en Lima por los países de la OEA, el 11 de septiembre de 2001. El FSP se planteó el objetivo de debilitar la Organización de Estados Americanos, pagando favores a sus países amigos, a través de la red de corrupción más grande que haya visto nuestro continente.

El modus operandi del FSP se vio reflejado en jugosos contratos y redes de influencia que se tramaron con gigantes empresariales como Odebrecht. Se puso en marcha un mecanismo de financiación sólido, que impulsó las campañas presidenciales de Lula da Silva, Evo Morales, Rafael Correa, Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Daniel Ortega, Juan Manuel Santos, Cristina Kirchner y Michelle Bachelet, entre otros. 

Finalmente, el Foro estableció una dinámica de información manipulada y bien pagada en los medios, con el auspicio de organizaciones como Open Society Foundation, propiedad del magnate George Soros, acérrimo enemigo de la familia, los valores cristianos e impulsor de la ideología de género en el mundo.

Siguiendo una estrategia milimétrica, el FSP logró extender sus tentáculos hasta el poder judicial de varios países de América Latina.  El mejor ejemplo de su accionar son Los Diálogos de Paz de La Habana, donde el gobierno de Juan Manuel Santos, a través de un pusilánime equipo negociador, avaló la creación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

La JEP fue creada para pasar por encima de la Ley en nombre de la “paz”, favoreciendo a las Farc, que ahora funge como partido político sin que ninguno de sus cabecillas más importantes haya pagado un día de cárcel. 

Con Todo Respeto: ¡El pueblo que vota unido, para quitarse de encima los desastres provocados por las dictaduras de cocaína, hoz y martillo, jamás será vencido! 

Preparémonos para la batalla final. El grito cambió: ¡Libertad y Democracia! 

@tamayocollins

Publicado: octubre 31 de 2018