Es muy grave que el peligroso terrorista alias El Paisa, ande libremente por el país, sin que nadie lo impida.

Resulta inane y alevoso hacer un escalafón de la peligrosidad de los cabecillas de las Farc. Todos tienen a su haber buena parte de los delitos contemplados en el código penal colombiano. Pero uno de ellos, Hernán Darío Velásquez, alias El Paisa es, de lejos, uno de los más despiadados y sanguinarios miembros de esa estructura criminal, convertida a la brava en partido político por el presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón.

El Paisa es el responsable de los delitos más espantosos llevados a cabo por las Farc en los últimos años. En su condición de cabecilla de la estructura terrorista denominada columna móvil Teófilo Forero, fue el planificador de acciones como la bomba que fue detonada en las instalaciones del club El Nogal, en la ciudad de Bogotá.

Igualmente, ordenó las ejecuciones de secuestros masivos como el del edificio Miraflores en Neiva, donde 15 personas, entre ellas la parlamentaria Gloria Planco y sus hijos menores de edad, perdieron la libertad.

Alias El Paisa es un criminal nato. Asesino, secuestrador, violador de menores de edad y narcotraficante. Su destreza en el crimen, le granjeó el afecto y respeto por parte de los cabecillas de las Farc. Él es, hoy por hoy, el responsable de mantener intacta la estructura de narcotráfico de la guerrilla que hará política con un brazo armado llamado “disidentes” el cual se financiará con los ríos de dinero que arroja el tráfico de estupefacientes.

A finales de la semana pasada, trascendió la noticia de que El Paisa, quien ha sido condenado por la justicia colombiana por los delitos de terrorismo, homicidio agravado, porte de armas, acceso carnal violento, secuestro y extorsión, había abandonado la zona de concentración en la que estaba ubicado.

El propio alcalde del municipio de San Vicente del Caguán, en el Caquetá, confirmó el hecho, declarando que ese delincuente se había fugado en compañía de 80 delincuentes de su más entera confianza, todos ellos ubicados en la zona veredal llamada Miravalle.

El alcalde aseveró que El Paisa anunció que se retiraba del proceso de paz.

Pero en 48 horas  todo cambió. Acompañado de lo más “selecto” del crimen organizado, Iván Márquez y Jesús Sántrich, el paisa reapareció en su campo de concentración. De inmediato, el comisionado de paz, Rodrigo Rivera, reaccionó informando que “contrario a lo que algunos decían, Óscar El Paisa no ha dejado el proceso de paz. Ya está de regreso al campamento Miravalle”.

Surgen muchas preguntas: ¿Para qué salió con 80 forajidos? ¿Qué iba a hacer? ¿Por qué los principales cabecillas de las Farc fueron hasta el Caquetá para dale la bienvenida, como si se tratara de un hijo pródigo?

Es evidente que alias El Paisa estaba atendiendo asuntos delictivos, en momentos en que el gobierno de Santos se apresta a legalizar los cultivos ilícitos en nuestro país.

Pero lo que es más grave es que un delincuente de la peligrosidad de El Paisa, sobre cuyos hombros pesan 15 sentencias condenatorias que sumadas sobrepasan los 180 años de prisión, pueda moverse con total libertad e impunidad por todo el territorio nacional. Peor aún: ese cabecilla tiene, de facto, una suerte de “licencia para delinquir”, pues ninguna autoridad de policía judicial se atreverá a capturarlo, pues aquello desataría la ira de las Farc y por ende, la del presidente Juan Manuel Santos.

Muy grave que un terrorista como alias El Paisa, que no se ha sometido a la JEP, pueda campear libremente por todo el territorio y no precisamente para disfrutar el maravilloso paisaje y degustar las variedades gastronómicas que se ofrecen en nuestro país.

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 30 de 2017