Agobiado por la fuerza de las evidencias en su contra, el corrupto exmagistrado Bustos pretende enlodar el nombre del fiscal Martínez.

Todos los delincuentes, hasta el más peligroso de ellos, tiene derecho a defenderse. Y el exmagistrado José Leonidas Bustos está haciendo uso de su derecho, dejando en evidencia su pútrida catadura.

Si alguien aún creía que Bustos es un sujeto decente, ésta certeza se esfuma al leer sus actuaciones ante la comisión de acusaciones, célula que lo está investigando y que desde ya se puede vislumbrar que no procederá en su contra, por la propia incapacidad intelectual y profesional de los representantes investigadores.

El exmagistrado Bustos ha escogido el equivocado camino de minar moralmente al fiscal general de la nación, Néstor Humberto Martínez, quien valga decirlo ha procedido con una entereza y verticalidad inéditas en nuestro país, gracias a su decisión de investigar y solicitar que se castigue ejemplarmente a los responsables de los actos de corrupción que se han descubierto y que hieren el alma de la República.

José Leonidas Bustos, apelando a estrategias propias de la mafia, pretende equivocadamente llenar de interrogantes al fiscal general de la nación. En días pasados, a través de su abogado, le solicitó a la comisión de acusaciones que Néstor Humberto Martínez remita una declaración juramentada, respondiendo algunas preguntas, muchas de ellas redactadas en un evidente tono intimidatorio.

Todo indica que Bustos pretende evidenciar una supuesta cercanía suya con el fiscal general Martínez, lo cual es un hecho perfectamente irrelevante para la investigación que se adelanta, pues al corrupto expresidente de la corte suprema de justicia se le investiga por hechos puntuales, concretamente por su participación como líder de una banda criminal incrustada en la cúspide de la justicia colombiana.

Si Bustos y Martínez se reunieron una o cuarenta veces en el apartamento de aquel, es un hecho que nada le aporta a la investigación que se surte. Si Bustos y Martínez son amigos, tampoco tiene relevancia; antes bien, hablaría muy bien de Martínez, quien habría antepuesto su deber como fiscal a sus vínculos sociales.

El exmagistrado y expresidente de la corte suprema de justicia, no puede apelar a marrullerías para hacerle el quite a los cuestionamientos que pesan en su contra y los representantes investigadores no pueden hacerle el juego al sospechoso.

Bustos es señalado de mover miles de millones de pesos para torcer a la justicia colombiana, engavetar procesos y alterar el sentido de decisiones de la propia corte suprema. Dado que él no quiere defenderse de ello, porque seguramente no tiene un solo elemento para hacerlo, está intentando desviar la atención de la investigación para ganar tiempo en la cámara de Representantes  hasta que lleguen las elecciones del año entrante, con lo que se garantizaría la sepultura de su expediente.

Si Colombia quiere conocer la verdad y que los culpables sean castigados, se debe rodear a quien ha liderado la investigación. El fiscal Néstor Humberto Martínez ha cumplido con su deber y es natural que los corruptos pretendan sacarlo del camino. Hace unas décadas, personas de la misma calaña de Bustos, ordenaban asesinar a los jueces. Hoy, la estrategia ha variado y consiste en desprestigiar a quien encabeza la cruzada contra la corrupción en nuestro país.

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 2 de 2017