Colombia e Irán establecieron relaciones diplomáticas en 1975, cuatro años antes de que se produjera la revolución islámica que derrocó al régimen prooccidental del Sha Reza Pahleví.

Aunque el intercambio comercial es casi nulo y son prácticamente inexistentes los asuntos comunes entre Colombia y aquel país -con excepción de algunos asuntos migratorios menores-, Irán ha mantenido abierta su embajada en Bogotá en la que laboran 4 funcionarios con rango diplomático.

Una de las pocas veces que Irán ha generado noticias en Colombia tuvo lugar durante la oscura época del despeje, decretado por el gobierno de Andrés Pastrana a favor de las Farc.

Un día cualquiera, el país se despertó con la noticia de que la República Islámica de Irán había anunciado la donación de $5 millones de dólares para la construcción de un frigorífico en el municipio de San Vicente del Caguán, que era el centro neurálgico de la región de más de 42 mil kilómetros cuadrados despejados y gobernados de facto por las Farc.

El anuncio encendió todas las alarmas. ¿Por qué un país que no tiene ninguna relación real con Colombia invertiría semejante suma de dinero para la edificación de un centro de sacrificio que supuestamente produciría 20 mil toneladas de carne al año?

El asunto no era de menor cuantía y llamó la atención, sobre todo, del gobierno de los Estados unidos, país que desde 1984 incluyó a Irán en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo. Junto al país persa, están Cuba, Siria y Corea del Norte.

La prestigiosa revista norteamericana Newsweek fue el primer medio de comunicación norteamericano en revelar que el verdadero propósito del gobierno iraní no era el de la construcción del matadero de reses, sino el de establecer una plataforma para facilitar el tráfico de armas cuyo destinatario final iban a ser las Farc.

En el computador de alias Raúl Reyes hay múltiples referencias que confirman la cercanía de la banda terrorista Farc con el gobierno iraní. En un correo del 2 de mayo de 2000, Reyes le da instrucciones precisas a Rodrigo Granda -considerado el canciller de las Farc- para que busque una reunión con la embajada de Irán: “…Con la eventualidad de atender citas en Ecuador, Venezuela, Panamá, Cuba y México entre otros. Sin descartar entrevistas con las embajadas de Libia e Irán y de ser posible pensar en viajar hasta esos países…”.

En otro email, alias Raúl Reyes le expuso a Granda y a la hija de Tirofijo -Olga Lucía Marín- una agenda suya en diferentes países, insistiéndole en que le organizara una reunión con representantes de Irán: “…Ustedes con el conocimiento que tienen cada uno de los países que voy a visitar deben cuadrar citas, visas y cupos en los aviones. Como ven la visa para entrar a Venezuela debe ser ubicada en Cuba. La de entrar a México en Venezuela. Las de Europa las cuadra el Alto Comisionado [Camilo Gómez, quien era el comisionado de paz del gobierno de Pastrana]. No llego a Ecuador. La eventual cita con los libios puede ser en México. Lo mismo buscar hacer con la cita de los de Irán”.

Es claro que el cacareado frigorífico, como lo denunció Newsweek en su momento era en la práctica una cabeza de playa para estrechar las relaciones entre Irán y las Farc. El escándalo que produjo el anuncio obligó a que el proyecto fuera abortado, en buena medida por las exigencias que en su momento hizo el gobierno de los Estados Unidos.

Es evidente que las Farc tenían interés en conocer detalles de posibles ataques iraníes contra los Estados Unidos. De ello da cuenta un correo que el 18 de marzo de 2006 le envió un miembro de la denominada Comintern -Comisión Internacional- de las Farc asentado en Dinamarca a Raúl Reyes. En dicho informe, el remitente le informa al cabecilla de las Farc que: “Todo parece indicar que Irán no sólo construye la bomba si no (sic) que también tiene planteada la posibilidad de hacerla estallar en Israel o apoyar-financiar una bomba que estalle dentro de USA. Se calculan 300 mil muertos (iraníes) si se produce una invasión a Irán, los iraníes contemplan la posibilidad de bombardear sus propios pozos petroleros”.

Hoy por hoy, Irán es uno de los principales apoyos internacionales de satrapía venezolana. Valga recordar que el delincuente Alex Saab fue capturado en Cabo Verde mientras hacía una escala técnica en un vuelo entre Caracas y Teherán. El propósito de aquel viaje, supuestamente, era para negociar la compra de alimentos y medicinas para el pueblo venezolano. No obstante, existen documentadas evidencias en el sentido de que Irán ha extraído uranio de Venezuela para el desarrollo de su programa nuclear. Así mismo, la dictadura chavista ha adquirido a lo largo de la última década aviones no tripulados y misiles de fabricación iraní.

Aquel lejano país es reconocido por patrocinar y promover organizaciones terroristas internacionales como Hezbollah, estructura que opera en el Líbano.

En julio de 1994, en Buenos Aires estalló un carro bomba en las inmediaciones de la Asociación Mutual Israelita Argentina, AMIA. 85 personas perdieron la vida. La acción terrorista fue planificada por agentes iraníes que se valieron de elementos de Hezbollah para perpetrar esa demencial acción criminal.

Acierta entonces el ministro de Defensa Diego Molano cuando afirma que Irán es un enemigo de Colombia. Su presencia en Venezuela es un factor de desestabilización y una clara amenaza a la seguridad colombiana.

No es algo nuevo. El conato de intervención que tuvo lugar hace dos décadas cuando Irán quiso construir el frigorífico fue el primer campanazo de las oscuras intenciones de aquel país con el que la banda terrorista Farc tenía cercanía.

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 10 de 2021