La noticia internacional de la región suramericana golpeada hasta más no poder por los efectos primarios y secundarios de lo que se conoce como el Socialismo Bolivariano del siglo XXI, correspondió, sin lugar a dudas, a la apabullante derrota electoral de Macri en la nación argentina.

La idea del eterno retorno se refiere a un concepto circular de la historia o los acontecimientos. La historia no sería lineal, sino cíclica. Una vez cumplido un ciclo de hechos, estos vuelven a ocurrir en otras circunstancias, pero siendo básicamente, semejantes.

No llores por mí Argentina, o mejor aún: sí, llora por mí Argentina o la ley del eterno retorno pareciera que fuera el fiel reflejo de lo que sucede en esta gran Nación.

Como bien lo comentó Cosme Becar Varela, el nacionalismo en el sur del continente es una incógnita en constante evolución. El sentimiento nacionalista argentino reúne una serie de características bien particulares. El profesor Becar sostiene que una cosa era la Argentina antes y después de la llegada de Perón a la casa Rosada.

Siendo militar, Perón, como casi todos los caudillistas, se vendió ante el pueblo argentino como un líder de esos que hoy llaman light, soft. Una vez, asume el poder promueve todas sus acciones de gobierno de tinte nacionalista, comunista. De ahí, el asistencialismo gubernamental tan arraigado en la sociedad argentina.

El comunismo internacional siempre tuvo como objetivo primordial tomarse el poder suramericano mediante las diferentes formas de lucha.

Los esfuerzos de Fidel por exportar su revolución al resto del continente se iniciaron desde su ingreso a La Habana en 1959.

Lo hizo, en Guatemala donde se realizó un tubo de ensayo con el fin de determinar si las condiciones objetivas para la toma del poder se podrían dar en los demás países de la región.

Tal fue su éxito, que ese comunismo internacional decidió  trasladarse a Bolivia con el famoso Che Guevara, convertido en mártir de la revolución.

En el caso chileno, las condiciones objetivas para la toma del poder se dieron gracias a Salvador Allende a quien solo le bastó de dos años en el poder para acabar con la economía del país austral quien desde entonces se estaba convirtiendo en la gran potencia económica  de la región.

Argentina y Uruguay fueron países que experimentaron la lucha revolucionaria financiada por la antigua U.R.S.S, implementada por Castro.

Para el caso de Argentina, se puede apreciar que todo fue planificado, fríamente calculado, construido, destruido por la idiosincrasia peronista, posteriormente la kirschnerista, destino del que al parecer este país no logra escapar produciendo lo que se conoce como la pauperización de la sociedad argentina en todos sus niveles.

De tal forma que Macri, recibió una herencia maldita en todos los campos, social, político, económico de parte de Cristina Fernández cometiendo un gravísimo error por jugar a lo políticamente correcto: no les explicó a los argentinos la verdadera situación real de la Nación una vez asumió el poder.

Según Hana Fischer en PanAm Post: en forma inexplicable y posiblemente eufórico por su triunfo inesperado, decidió no decir nada.

¿No les parece familiar el escenario de Macri al de Duque?

En nuestra dolida Colombia, un año después de la esperanzadora posesión de Duque como presidente, al igual como lo fue la de Macri en Argentina, ¿Nos encontramos ante una situación similar?

Duque, por jugar a lo políticamente correcto, sin la gobernabilidad necesaria en el Congreso de la República, sin mezquindad como el bien comentó en su discurso el pasado 20 de julio, decidió en su saber y entender no contarle a los colombianos la verdadera situación real del país que recibía por cuenta del nefasto gobierno corrupto y amoral de Juan Manuel Santos y sus áulicos por paz.

Según Fischer: Macri, dejó pasar una oportunidad de oro porque él representaba la cordura, el republicanismo y la conducta ética, sobre todo en el manejo de los dineros públicos. Era la esperanza de dejar atrás un período sumamente turbio de la historia reciente argentina. Por eso, inspiraba confianza tanto a los agentes internos como externos.

Tanto Macri, como Duque, sabían lo que había que hacer y que el déficit fiscal era una bomba de tiempo. Tendrían que haberlo explicado con claridad, porque el primer paso para solucionar los acuciantes problemas que debía enfrentar, era informar de la situación a los propios interesados (los habitantes), para que ellos comprendiesen las razones del sacrificio que deberían hacer y apoyaran los esfuerzos gubernamentales.

Con tan solo un año en el poder Duque, como dirían en el ambiente taurino: ¿corrida de gran expectación, corrida de gran decepción? ¿Duque, se convirtió en una desesperanza? Dios permita que su resultado final no sea el mismo al de Macri.

Puntilla: ¿nos encontramos ante el espejo argentino que no queremos ver, ni reaccionar?

@RaGomezMar

Publicado: agosto 20 de 2019