Ante las declaraciones del fiscal Francisco Barbosa en el mes de marzo, donde anunció

que fortalecería la investigación por el caso Odebrecht pues tras cuatro años de espera no ha habido respuestas concretas sobre una serie de temas de los que el país merece conocer la verdad, muchos hilos políticos empezaron a moverse subrepticiamente.

El mensaje del fiscal, obligó a que Germán Vargas Lleras y Juan Manuel Santos, dos de los nombres más salpicados en el caso, armaran un mecanismo digno de una serie de Netflix, con un objetivo evidente: impedir a toda costa que el Barbosa cumpla con su promesa de destapar la verdad detrás del caso de la multinacional brasileña, que involucra a varios de los hombres más poderosos del país. El mecanismo, requiere que cada pieza encaje perfectamente y que de manera articulada se vayan surtiendo una serie de etapas con metas puntuales, hasta lograr el objetivo final de sacar del camino a Francisco Barbosa.  

En ese sentido, los hilos de este entramado empiezan a tejerse en los pasillos del Congreso de la República y apuntan precisamente a la realización de la primera meta, que es la Presidencia del Senado.  Para esta legislatura, y respetando los acuerdos políticos, la cabeza del legislativo le corresponde al Partido Cambio Radical. Según lo pactado en la bancada de esa colectividad, la dignidad debe quedar en cabeza de Arturo Char. 

Tras las desafortunadas declaraciones de Aida Merlano y los ataques mediáticos que ha recibido la familia Char, y que han sido promovidos en la sombra por German Vargas Lleras para proponer la candidatura de su fiel alfil, Germán Varón Cotrino. 

Varón es un político hábil, con experiencia en el congreso y obediente frente a las órdenes de Vargas Lleras.

Ese senador, que conoce perfectamente los tiempos y el manejo político, ya está en campaña.  Así, mientras en público de manera sibilina sigue fingiendo apoyo a Arturo Char para no ganarse la desconfianza de sus simpatizantes, ante varios sectores políticos se presenta como el virtual Presidente del Senado. La situación es tal, que incluso ha llegado, en reciente entrevista de El Nuevo Siglo, a notificar de manera desafiante al Gobierno del Presidente Duque, que Cambio Radical tomaría decisión sobre su ingreso a la coalición de Gobierno, en el mes de septiembre. Esto es: justo mes y medio después de la elección del presidente del Senado.

La elección del presidente del Senado es determinante y se convierte en una suerte de “Votaciones Primarias” de la segunda meta del entramado Vargas Lleras-Santos:  La Procuraduría General de la Nación. Ellos, Vargas y Santos, saben que no hay manera de tumbar a un fiscal sin tener a un Procurador de bolsillo. Es por eso que se han encargado del lobby ante el Consejo de Estado y la Corte Suprema de Justicia, de un paquete de nombres de su entera confianza.  Buena parte del apoyo de Vargas está concentrado en Luis Felipe Henao, otra de sus más leales fichas, y quien brilla por su fidelidad al exvicepresidente. 

El de nombres impulsados como opciones a la cabeza del Ministerio Público y sus respectivas estrategias de apoyos, hoy, están definidos así: 

En la Corte Suprema de Justicia: Humberto Gil Botero, Alberto Yepes Barreiro, y Wilson Ruiz. La candidatura de este último está impulsada por el Partido Conservador, y podría consolidarse como una de las más fuertes. Vargas, acudiendo a manobras de todo tipo, se está encargando de mover sus fichas para que la Corte designe al más débil de los 3 aspirantes: Alberto Yepez Barreriro.

En el Consejo de Estado: Humberto Sierra Porto, y Luis Felipe Henao. Sierra Porto cuenta con el apoyo de Juan Fernando Cristo, Edgardo Maya y Juan Manuel Santos, de quién además es un hombre de su absoluta confianza. Henao por su parte cuenta con el apoyo de su eterno jefe, Germán Vargas Lleras.

Así las cosas, para que Vargas logre finalmente su meta de hacer nombrar Procurador General de la Nación a Luis Felipe Henao, debe moverse con habilidad, cosa que siempre lo ha caracterizado. En tal sentido, necesita, como ya se contó, tener la Presidencia del Senado en cabeza de Germán Varón para poder controlar el proceso de elección del nuevo procurador, prevista para finales de este año.  

La última movida y con la que se teje la tercera meta de este entramado consiste en apoderarse de La Defensoría del Pueblo a través de un acuerdo celebrado hace apenas unos días con Aurelio Iragorri, conocido santista y Director del Partido de la U. El compromiso consiste en endosar el apoyo de la bancada de Cambio Radical al candidato de la U, Angelino Lizcano, para que sea incluido en la terna a la Defensoría. Vargas utiliza como comodín a Germán Córdoba ofreciendo retirarlo, a cambio del apoyo a Varón para la presidencia del Senado. 

Con la Presidencia del Senado, la Defensoría y la Procuraduría en el bolsillo, el mecanismo está completo y engranado y el objetivo, a escasos pasos de ser cumplido. Vargas, con el respaldo de Santos, buscará utilizar el poder disciplinario de la Procuraduría General de la Nación, tal como en su momento usó el poder del Cartel de la Toga que lo ayudó a mantener el control político en las regiones a punta de amenazas e intimidaciones; para arrodillar alcaldes y gobernadores, prescindiendo de adversarios incomodos para su carrera a la Presidencia de la República y, así mismo, destruir al fiscal frenando su valiente intento de destapar el entramado de Odebrecht.  

Paralelamente, a través de una macabra pero habilidosa jugada, Vargas y Santos, de la mano de Alberto Yepes y Varón Cotrino, están armando la salida del fiscal Francisco Barbosa con una interpretación amañada del fallo del que Yepes fue ponente como Consejero de Estado y que otrora mantuvo en su cargo a Montealegre. Esta vez, la interpretación va a sostener que el período del fiscal es Institucional motivo por el que Francisco Barbosa solo puede estar al frente de la Fiscalía durante el tiempo que le faltaba a Néstor Humberto Martínez para culminar su periodo, esto es el, 1 de Agosto del presente año. 

El encargado de dar el empujón final sería Luis Felipe Henao ejerciendo como Procurador y presentando una acción de cumplimiento ante el Consejo de Estado -controlado por Vargas-. El mensaje es dramático: Barbosa, por haberse atrevido a impulsar el caso de Odebrecht cayó en la red de corrupción política más siniestra de la historia reciente de nuestro país. 

Surgen muchos interrogantes a pocas horas de la instalación del nuevo periodo de sesiones ordinarias del Congreso de la República: ¿Qué pasará con el Gobierno y con el Presidente Duque, si la presidencia del Senado queda en manos de Germán Varón? ¿Qué le pasará al proceso de Odebrecht, si la Procuraduría General de la Nación, la Presidencia del Senado, y la Defensoría del Pueblo terminan en manos de lugartenientes de Vargas y Santos quienes ejercerían una insoportable presión para sacar a Barbosa de esa investigación y de la Fiscalía a través de la cacareada Acción de cumplimiento?

Por ahí dicen que soldado avisado, no muere en guerra…

@IrreverentesCol

Publicado: julio 18 de 2020