El liberalismo, adicto a la burocracia, a los contratos y a las prebendas, se está jugando sus restos para arrebatar un asiento en el Consejo Nacional Electoral, máximo tribunal electoral de nuestro país.

Es altamente sospechoso que el plan puesto en marcha por el partido liberal, tenga lugar a pocos días de unas elecciones que resultan fundamentales. 

Uno de los articuladores de la operación, es el presidente del Senado, el cuestionado Lidio García Turbay, primo del actual gobernador de Bolívar -el santista Dumek Turbay-. 

Tanto el senador como el gobernador, están bajo la mira de las autoridades judiciales y disciplinarias, con ocasión del escándalo que se desató por cuenta de las nauseabundas grabaciones, en las que Vicente Blel aparece hablando de la repartición corrupta del presupuesto del departamento de Bolívar. 

La sana lógica, el sentido común, pero sobre todo, las normas legales indican que la vacante que se generó en el Consejo Nacional Electoral, luego del fallecimiento del magistrado Heriberto Sanabria, debe ser llenada con la persona que sigue en la lista -en este caso, plancha- que fue votada en su momento por el Congreso en pleno. 

La coalición mayoritaria de gobierno, presentó una plancha en la que había aspirantes de todos los partidos, incluida la colectividad evangélica “Colombia Justa y Libres”, grupo minoritario que tiene tres senadores y un representante a la cámara que, valga decirlo, han sido fundamentales a la hora de sacar adelante las iniciativas del gobierno nacional. 

Pero el presidente del Senado, de manera ilegal, ha acudido a toda suerte de maniobras mezquinas para apropiarse ilegalmente del asiento vacante en el Consejo Electoral, inventando argumentos peregrinos para imponer a un patrocinado suyo. No deja de ser preocupante que esta campaña tenga lugar a pocos días de las elecciones. Es válido preguntarse si el doctor Lidio García Turbay, que no podrá seguir utilizando el presupuesto de Bolívar para impulsar sus candidatos, quiere suplir ese vacío poniendo a un magistrado de bolsillo en el CNE. 

Lo cierto es que las normas deben respetarse. El secretario del Senado, Gregorio Eljach Pacheco, está protagonizando un espectáculo lamentable y posiblemente ilegal, al legalizar documentos que claramente no lo son, para efectos de perjudicar al candidato del partido evangélico, Hollman Ibáñez quien legítimamente tiene todo el derecho de ser el nuevo magistrado del Consejo Electoral. 

Las alarmas están encendidas. Este episodio, que ha tomado un tono dramático, tiene que ser aclarado, pero sobre todo decidido de manera transparente y con apego a las leyes, no a los intereses sucios de un presidente del Senado profundamente cuestionado por su participación en un colosal escándalo de corrupción, como el que recientemente se destapó en Bolívar.

El gobierno nacional, que no ha querido meterse en ese asunto, tendrá que romper su silencio, pues estamos ante una situación que, además de lesionar gravemente a un partido de gobierno y de tener un insoportable tufo discriminatorio contra la comunidad evangélica, es evidente e insoportablemente ilegal. 

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 10 de 2019