Hace algunas semanas, el periodista independiente, Melquisedec Torres publicó un informe que detallaba una serie de irregularidades y suspicacias relacionadas con el `ex gerente de Canal Capital y hoy Concejal de Bogotá, Hollman Felipe Morris .

De acuerdo con la investigación de Torres, mientras fungía como director del canal de los bogotanos, Morris celebró 4 contratos directos con una empresa de nombre Utopos, a la que se le encomendó la función de producción y realización de programas para ser incluidos en la parrilla de programación.

Dichos contratos, que se suscribieron entre los años 2013 y 2015 sumaron $890.880.000. Hasta ahí, no hay nada extraño. Lo que llamó la atención del acucioso periodista Torres fue un hecho que es en extremo coincidente: la cercanía entre Morris y el representante legal de Utopos, Tomás Leonardo Cárdenas.

 

Morris es, uno de principales alfiles de Gustavo y del denominado “progresismo

 

El buen vecino

Los hermanos Hollman y Juan Pablo Morris tienen una fundación que se llama Contravía. A través de ella, gestionan dineros que entregan organizaciones internacionales que financian proyectos enfocados en la promoción y la defensa de los Derechos Humanos. Como es sabido, los Morris se presentan a si mismos como unos abanderados en la lucha por el respeto de los derechos fundamentales.

Cada vez que tiene oportunidad de hacerlo, Morris desempolva los reconocimientos que ha recibido por sus labores, tratando de escudarse tras de ellos por los señalamientos que se le hacen.

Las oficinas de la fundación Contravía están ubicadas en la Calle 79B #7-60 en Bogotá. Lo curioso es que en ese mismo edificio también quedan las oficinas del contratista Utopos. Es decir, Morris -el contratante- y Cárdenas -el contratista- son vecinos.

Morris renunció a la gerencia de Canal Capital para seguir haciendo política. Primero aspiró a la alcaldía de Bogotá, pero su nombre nunca despegó, razón por la que decidió inscribirse como candidato al Concejo de la capital. Y ahí, el periodista Melquisedec Torres volvió a encontrar otra coincidencia: su contratista, vecino y amigo Tomás Leonardo Cárdenas –dueño de Utopos- le donó la suma de $15.000.000 a su campaña.

Al cuestionársele a Morris por tan desagradables coincidencias, la primera reacción del activista petrista fue la de hacerse el desentendido al aseverar que no tenía conocimiento de los nombres de las personas que financiaron su candidatura y le tiró el balón a su hermano Juan Pablo quien fungió como gerente de la campaña. Lo llamativo en este caso es que, de acuerdo con la rendición de cuentas que Morris hizo ante el Consejo Nacional Electoral, la donación de Cárdenas representó el 20% del total de los dineros que ingresaron a la campaña. Resulta poco creíble que un político no sepa quién es el generoso patrocinador que asume la responsabilidad de financiar un porcentaje tan elevado de una candidatura.

Quedan en el ambiente una serie de interrogantes que Morris no ha querido explicar, nuevamente escudándose en su condición de defensor de los Derechos Humanos. ¿Con base en qué criterios de eficiencia, calidad y economía el Canal Capital decidió contratar de manera directa a la empresa Utopos para la realización y producción de unos programas? ¿Por qué el gerente de Canal Capital, Hollman Morris puso su mirada, precisamente, en la empresa que es vecina de oficina de su fundación y no en otra de las muchas productoras de televisión que hay en la capital del país? ¿Es honesto que Morris, luego de haber adjudicado a dedo dichos contratos, en condición de candidato haya aceptado dineros de quien se benefició con los mismos? ¿No estamos frente a un caso de “yo te contrato, yo te pago y luego tú me financias”?

El documentalista

Hollman Morris ha centrado su carrera periodística en la producción de documentales sobre temas de violencia. Gracias e esos proyectos, ha logrado que instituciones filantrópicas como Open Society Foundation que preside el magnate George Soros, hayan desembolsado importantes sumas de dinero para financiar sus producciones de televisión.

En su función de documentalista, hay tres episodios que Morris tampoco ha querido explicar y que vale la pena, teniendo en cuenta que se trata de un actor político de relevancia en la capital colombiana, insistir en que provea las respuestas que la opinión pública demanda.

El primer caso tiene que ver con un documental sobre la denominada comunidad de paz de San José de Apartadó en el que puso a una señora, Yudy Alexandra Guzmán, a recitar, con un bebé entre sus brazos, un libreto en el que decía que su esposo había sido víctima de desaparición forzada por parte del ejército y los paramilitares. Tiempo después de esa declaración, tanto el supuesto desaparecido como la señora y el bebé declararon que Morris le pagó a ella para que diera esa versión: (Ver video).

Luego de oír estas declaraciones, queda la impresión de que Hollman Morris ha visto en la defensa de los Derechos Humanos una formidable manera de hacer negocios, utilizando falsos testigos.

Otro controvertido documental de Morris se llamó Impunity. Una producción construida sobre argumentos que parten de premisas falsas o distorsionadas sobre la violencia en Colombia para llegar a las conclusiones que a él, comercialmente, le convienen.

Pocos meses antes de que Morris tomara posesión del cargo de gerente de Canal Capital, aquella estación pública de televisión adquirió los derechos de Impunity. Causa mucha curiosidad que de los archivos de la entidad hayan desaparecido todos los documentos que confirman esa transacción. ¿Cuánto le pagó el distrito a Morris por los derechos de transmisión de su documental? Morris ha dado a entender que él generosamente cedió dichos derechos. Si así fuere, ¿por qué el concejal, que siempre se apresura a exhibir los reconocimientos internacionales que le han sido conferidos, no muestra con la misma celeridad el acta de cesión?

La Unión Europea y Open Society Foundation de George Soros,

algunos de los patrocinadores de Morris

El último episodio relacionado con los documentales de Hollman Morris y su fundación Contravía lo conocimos gracias a los correos electrónicos hallados en el computador del abatido jefe terrorista de las Farc, Raúl Reyes.

Morris le envió un correo a alias Rodrigo Granda, hoy jefe negociador en La Habana. En dicha comunicación, que se dio en el contexto de la tragedia que vivían decenas de secuestrados –entre ellos Íngrid Betancourt-, el documentalista ávido de colaborarle a las Farc en su empeño de lograr que el gobierno del presidente Uribe accediera a despejar dos municipios de Colombia para negociar el canje de presos por secuestrados en poder de la guerrilla, escribió lo siguiente: “Viejo, quiero que pensemos y estudiemos la posibilidad de elaborar un buen documental sobre el tema del canje…Recuerda que en momentos de crisis ha bastado con una buena película o con una buena imagen o un buen documental para volcar la frágil opinión pública a pregonar acuerdos y pedir verdades”.

La opinión pública, que es “frágil” según Morris, está pidiendo verdades de parte suya. Que explique los contratos millonarios que le asignó a su amigo, vecino y mecenas, que aclare cuáles eran los verdaderos propósitos de esa empresa que montó para hacer negocio con los Derechos Humanos y, finalmente, que diga por qué no hay rastro del dinero que Canal Capital le pagó a él por los derechos de transmisión de uno de sus documentales.

¿Será que es necesario realizar un documental para que el honorable concejal Hollman Morris se digne a contestarle al país todos estos interrogantes?

@IrreverentesCol