De mentira en mentira llegaremos a la mentira final, (parodiando a Churchill), fue la estrategia de Santos para lograr meternos, subrepticiamente,  poco a poco, con mucho aceite, con el lubricante de la farsa, los acuerdos de La Habana. Y lo peor de todo, es que será muy difícil ganar el plebiscito con el NO, así el 60 % de los colombianos estén en desacuerdo. Porque lo del plebiscito es quizás la contienda electoral más importante en la historia nacional, y Santos no la va a perder y menos ante el Dr. Uribe Vélez, como lo supone él, y el mismo pueblo colombiano. Hará hasta lo inimaginable para ganarla. Falseara si es el caso el registro electoral para logarlo.

Pero el Dr. Mentira desde la primera contienda electoral está mintiendo, cuando ante el contrincante – candidato Antanas Mockus, dijo, que firmaría en piedra de mármol, que jamás subiría los impuestos. Y la subida es inminente.

Después ya elegido, vanaglorió al presidente Uribe, catalogándolo como el mejor en la historia de Colombia, para después perseguirlo implacablemente.

Dijo que atacaría con vehemencia a los delincuentes de la Farc. Y no lo hizo. Antes por el contario, se sentó a conversar alegremente con ellos en La Habana. Y cuando se le preguntó, ya filtrada la noticia, lo negó rotundamente.

Decía que la economía repuntaba en grande, y que el empleo y la inflación estaban bajando notablemente. Y era todo lo contrario. Los indicadores económicos son nefastos como lo demuestra hoy la realidad nacional.

Confirmo que jamás habría curules a dedo, que la Farc tendría que ganarse los votos, pulso a pulso, haciendo política en la arena de la democracia. Y no fue así. Se las asignó a dedo como cualquier sátrapa.

Dijo que no habría impunidad para los atroces crímenes de lesa humanidad. Y se inventó un sistema de justicia, a su justa medida, violando los tratados internacionales para poder darles total inmunidad.

Juró hasta la vergüenza, que no se les pagaría honorarios a los guerrilleros. Y los indemnizó con una cuantiosa partida presupuestal. Como también, tema muy peligroso, dijo que no atentaría contra la propiedad privada y el Estado. Y el acuerdo lo contempla claramente. Un cambio sustancial que traerá inconvenientes.

Nunca antes la mentira ha sido tan provechosa, ni nunca antes había sido utilizada como una fructífera estrategia, que ha logrado todos sus cometidos. Pero también  nunca hemos visto un pueblo tan cautivo ante tanto desafuero.

Los acuerdos tienen casi 300 páginas, los colombianos que más leen, los de edad escolar, leen un promedio de un libro y medio por año. Leer un mamotreto de estos, lleno de galimatías y de peligrosa y leonina letra menuda, en tan corto tiempo, será imposible. Así que la mentira viene bien aceitada y escondida detrás de maquilladas palabras. Y muchísima gente votara sin saber porque vota.

 

@rodrigueztorice