El narcotráfico le ha hecho muchísimo daño al país por todos lados; a su economía, a sus instituciones, a su agricultura y a sus valores. Tal vez esto último ha sido lo más grave, la cultura de la plata fácil, pero sobre todo la del “todo vale” se ha apoderado de muchísimos colombianos, de su forma de actuar y de interactuar con el resto de las personas. Para recuperar las buenas costumbres seguramente tardaremos años de educación y billones en recursos.

Más grave que lo anterior es que el establecimiento, el régimen o como lo queramos llamar, también se haya permeado de este “todo vale” y con base en esa filosofía esté manejando el país. Al gobierno Santos no le ha temblado la mano -ni la moral- para proceder de esta manera así estas actuaciones vayan en contra de la democracia y del futuro de los colombianos.

El primero y más contundente ejemplo ha sido la traición al electorado, hacerse elegir con unas ideas y explotarlas a más no poder para cuando se llega al poder hacer todo lo contrario, denigrar de las ideas por las cuales fue elegido y graduar de enemigos a los que lo ayudaron a salir elegido. Siempre había existido el rumor que era traicionero, que era capaz de cualquier cosa con tal de alcanzar sus metas, pero nunca pensamos que tuviera esas dimensiones.

Lo que vino después fue la consumación de lo primero, porque utilizó todos los recursos del estado para lograr sus objetivos; económicos, judiciales y demás sin importarle que fuera bueno o malo para los colombianos el resultado final. Además, como tenía claro que la popularidad y el cariño de la gente no era su fuerte, empezó por comprar el cariño. Malgastó los recursos públicos en mermelada a más no poder, de esa manera puso de su lado al Congreso y al aparato judicial. Sobre-endeudar al país o que se robaran los recursos fue irrelevante con tal de lograr sus objetivos.

Muchos pensarán que ha habido bastantes gobiernos que anteriormente han comprado congresistas y que todos han dado puestos y prebendas para pasar las leyes -y puede que sí-, pero la diferencia con el gobierno actual es que han pasado leyes en contra del mismo pueblo y además ha sido el único que tuvo que sobre-endeudar al país para pasarlas. Lo más grave es que ha llegado a desconocer la voluntad popular robándose el plebiscito; todavía no somos conscientes de los ocurrido y sus consecuencias de tipo constitucional, político y, sobretodo, moral.

Pero lo peor no ha llegado, este personaje no tiene límites y nos quedan cinco meses para elecciones. Es capaz de hacer lo inimaginable. Cuando estaba escribiendo este artículo estaba viendo como se robaba una votación en el Congreso para entregarle diez y seis escaños a las Farc, Por eso cada día los colombianos estamos más asustados con nuestro porvenir.

Presidente Santos: ¡por favor pare ya! no más trampas ni siga destruyendo el país a su acomodo. Acuérdese la frase del gran “filósofo” Hermes Pinzón Galarza que decía “el diablo es puerco” porque algún día la vida le cobrará estos atropellos.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: diciembre 4 de 2017