El sábado pasado se celebró en Colombia el día del niño. Esta conmemoración esta reglada en la Ley 12 de 1991, la cual tiene su fuente en los derechos de los niños incorporados en la Constitución de 1991, en concordancia con la Declaración de los Derechos de los Niños (1959), convenios y tratados internacionales.

En Colombia se habla en exceso de derechos, se redactan un sin número de jurisprudencias y leyes a favor de los niños, y también de todos los asociados. Ahora, con ocasión de la explosión de las redes sociales, se utiliza a los niños para un sin número de propósitos: políticos, comerciales, religiosos, entre otros. También es sabido que los niños son víctimas de violencia inimaginable, explotación, manipulación, y otros medios de vulneración de sus derechos. 

Lo primero que debería recuperar la sociedad a favor de los niños, para posteriormente exigirlo a gobernantes, legisladores, y por supuesto, al Estado, es recuperar y preservar la primera institución que deben tener los niños: la Familia. De que nos sirve seguir en esta pandemia de hipocresías, como la celebración del día del niño, si sabemos que en Colombia no se protege ni se garantiza la estabilidad de la Familia.  

No voy a entrar en debates, pero la gran mayoría de personas que deciden constituir una familia (matrimonio) lo hacen para procrear -lo dice el código civil- y construir dentro del núcleo familiar un escenario adecuado para que nuestros hijos, sus hijos, los hijos, puedan crecer y desarrollarse dentro de un espacio que les brinde las mínimas garantías, donde la dignidad debe primar por encima de todo.

Si se deteriora y atenta contra la Familia, se atenta directamente contra los niños. Si seguimos desdibujando la figura natural de la Familia, se desfigura la institución universal que preserva y genera derechos y deberes, afectos, educación y, otros componentes tangibles e intangibles, necesarios para el sano crecimiento y formación de los niños.

Si de verdad les preocupan los niños es necesario avanzar en políticas públicas que garanticen la preservación y protección de sus derechos tanto al interior de la Familia como por fuera de ella. Un Estado moderno y democrático es el que tiene como prioridad preservar en todo orden y momento el presente y futuro de los niños, finalmente ellos serán los ciudadanos del mañana.  

¿Los gobernantes garantizan a los niños los jardines y colegios necesarios para que reciban su educación académica?

¿Los gobernadores y alcaldes garantizan que no se roban ni permiten que se roben un solo peso del presupuesto destinado para alimentación complementaria en colegios? De igual forma ¿Garantizan que nunca se roban o permiten que se roben un peso del presupuesto destinado para la salud y educación de los niños? 

Los niños no necesitan que les den caramelos ni que les organicen fiestas con el presupuesto público, ellos esperan de los gobernantes que construyan los parques, colegios, centros de salud adecuados y modernos en las periferias de sus ciudades, en los pueblos, en las veredas. También necesitan, los niños, que se les garantice seguridad, transporte eficiente, medio ambiente sostenible, cobertura de internet, servicios públicos domiciliarios, cultura, deporte. 

Los niños no necesitan que los políticos y gobernantes los alcen y los manoseen en campaña o en ejercicio de su mandato para posteriormente subir sus imágenes no autorizadas en Instagram, Los niños esperan que se reduzca la desigualdad y exista equidad para todos. Los niños necesitan que sus padres puedan tener garantías y derechos en el salvaje mundo del rebusque. Es lo mínimo.

@LaureanoTirado

Publicado: abril 28 de 2020