El grupo político de Petro, que se presenta como una formación ‘Humana’ e integrada por personas decentes, se encarga, a través de sus acciones, de ir en contravía de lo que pregona en su denominación. 

Es algo propio de los movimientos comunistas que con su carta de presentación buscan mimetizar su espíritu contrario a las libertades humanas. Alemania Oriental, regida por un gobierno que se soportaba en una policía política -Stasi- dedicada a perseguir y escudriñar en los rincones más íntimos de los ciudadanos, llevaba el nombre de ‘República Democrática Alemana’.

Corea del Norte, que es el único modelo comunista hereditario, fundada en 1948 por Kim Il Sung, hoy es gobernada por su nieto Kim Jong Il. 

Los Kim se cuidaron de bautizar a su país con el nombre de ‘República Popular Democrática de Corea’. ¿Democrática? Solo hay un partido político y el pensamiento disidente se paga con la vida. 

Los ciudadanos que se atrevan a elevar el menor cuestionamiento contra el régimen son enviados durante largos años a campos de “reeducación”. Las fronteras están cerradas. Ningún norcoreano puede salir del país. La rigidez es tal, que el gobierno establece códigos para la vestimenta y hasta el corte de pelo de hombres y mujeres. 

Obligación de todos los habitantes es rendirle culto a la familia Kim. Quien no lo haga, ofende a la nación y será sometido al implacable látigo de la dictadura. 

El que se salga del renglón tendrá que prepararse para lo peor, como le sucedió al tío del dictador, Jang Song-Thaek que, luego de haber planteado la necesidad de abrir un poco la economía del país para hacerle frente a las duras limitaciones y a las hambrunas, terminó en el banquillo de los acusados, respondiendo por un delito cualquiera, sentenciado a muerte y la condena fue ejecutada por una jauría de canes hambrientos. ¡República Democrática!

El Congo -anteriormente conocido como Zaire- es uno de los países más inestables del África. Violencia, dictaduras, corrupción, guerras civiles estuvieron en el orden del día de ese adolorido país que oficialmente lleva el pomposo nombre de ‘República Democrática del Congo’. Su régimen democrático es de tal “solidez” que solo hasta comienzos de este siglo pudieron efectuarse las primeras elecciones de la historia de ese Estado. 

El terrorismo es la antítesis de la política, entendida esta como la lucha democrática por el poder. El gobierno busca alcanzar los fines que le ha delegado la sociedad. Los terroristas, en cambio, apelan a acciones violentas para imponer a la fuerza lo que jamás lograrán hacer a través de mecanismos civilizados, constitucionales e institucionales. 

Gustavo Petro se forjó en las filas del terrorismo. Sistemáticamente, celebra y se muestra orgulloso de su pertenencia al M-19, grupo criminal que cometió los peores actos de ferocidad y barbarie de que haya registro en nuestra historia republicana. 

El secuestro, considerado por el Estatuto de Roma -artículo 7- como un crimen de lesa humanidad es una práctica que fue en mala hora sembrada en Colombia por el M-19. Los cabecillas de esa banda alegan que los casos que se presentaron tenían fines “políticos”, una excusa inaceptable y mentirosa. Cientos de colombianos fueron secuestrados y sólo recuperaron la libertad mediante el pago de jugosas sumas de dinero.

El dirigente sindical José Raquel Mercado, era presidente de la Central de Trabajadores de Colombia. Fue secuestrado, torturado y asesinado por el M-19. Su pecado: no haber prestado al sindicato que él regía para que se convirtiera en caja de resonancia de la guerrilla. 

El 19 de abril de 1976, día en que el M-19 evocaba su fundación, en una rotonda en las inmediaciones del sector de El Salitre en Bogotá fue hallado el cadáver de Mercado. 

El país nunca ha oído a los cabecillas desmovilizados del M-19 pidiendo perdón por el holocausto del Palacio de Justicia, ni por el secuestro de Álvaro Gómez, acción criminal en la que el conductor del dirigente conservador fue asesinado. O por la toma de sedes diplomáticas como la embajada de República Dominicana y la oficina de la ONU en Colombia.

Tampoco ha habido reparación a las víctimas de esa guerrilla que creó un procedimiento atroz para “castigar” a los ricos: las denominadas “cárceles del pueblo”, cloacas en las que introducían a personas que eran raptadas por comandos terroristas adscritos a esa organización guerrillera.

Petro se siente orgullosísimo de haber hecho parte de ese grupo que, a lo largo de 16 años, martirizó a Colombia, causándole heridas que aún no han terminado de sanar. 

¿Resulta creíble que un individuo que no siente remordimiento por los crímenes y atrocidades que ha cometido a lo largo de su vida pueda presentarse como un defensor de la vida? ¿Es posible que un partido político extremista en el que el grueso de sus militantes son personas agresivas y violentas, pueda convencer a la sociedad de que un gobierno suyo será la solución a los problemas de violencia?

El respeto por la vida debe ser absoluto, sin matices ni ambages. El país, pareciera estar introducido en un hoyo en el que el sector socialcomunista observa un desprecio absoluto por la vida de quienes no piensan como ellos. 

Cualquier muerte generada por la violencia merece repudio. La recientemente contratada “asesora” de comunicaciones del candidato Petro, la señora María Antonia Pardo llegó al extremo inaudito de excusar la lamentable muerte de un bebé que falleció en una ambulancia que fue paralizada por los vándalos que montaron un retén ilegal.  

En palabras de la comunicadora, los petristas que bloquearon a la ambulancia no tienen responsabilidad en la muerte del bebé, pues ella asegura tener “evidencia científica” que confirma que igual, iba a fallecer. 

No viene al caso hacer mayores consideraciones frente a la inhumana y salvaje aseveración de una persona que evidentemente carece de estatura moral. El bebé en cuestión perdió la vida por no haber llegado a tiempo a un hospital. Y la demora fue generada por el bloqueo ilegal ordenado por Petro y ejecutado por sus seguidores.

Así que las palabras de Pardo claramente no son a título personal. Ella está fijando la posición de su jefe, Gustavo Petro quien evidentemente necesita excusar a los delincuentes que siguen sus lineamientos y para ello busca desviar la atención de la tragedia disponiendo que su portavoz difunda la versión de que el niño en ningún caso iba a sobrevivir. Ahora, los petristas también son expertos en medicina y en atención de casos de urgencia. 

Neocomunistas hasta la médula. Mentirosos y manipuladores. No tienen frontera cuando de justificar o esconder sus crímenes se trata. El caso en cuestión no es anecdótico. Reviste una gran singularidad por la crudeza con la que la vocera de Petro trata un asunto estremecedor. 

No habrá consecuencia ninguna. Petro aplaudirá a su coequipera, continuarán los bloqueos y lastimosamente los colombianos seguirán en manos de los criminales al servicio del petrismo. Las fatalidades que continúen presentándose, ya se sabe, serán alevosa y cínicamente desechadas por la desalmada María Antonia Pardo, emisaria de Petro y de su violento círculo inmediato.   

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 24 de 2021