Humberto de la Calle y Sergio Fajardo están absortos. Jamás se imaginaron que el pueblo fuera a castigarlos como en efecto ha venido confirmándose en las encuestas de intención de voto. En el caso del negociador santista, la opinión pública, esa misma que se opuso mayoritariamente en contra del acuerdo con las Farc, ha sido muy clara al indicar que no sufragará por él. No hay una sola encuesta en la que de la Calle llegue siquiera al 10% de intención de voto.

Sergio Fajardo, un candidato gaseoso, ambiguo e indefinido, experimentó un efecto de espuma. Cuando se lanzó, cabalgando sobre su imagen, logró cautivar a una importante y significativa fracción de la sociedad. Hace dos meses encabezaba todas las encuestas de opinión. Pero cuando comenzó a hablar, su desplome fue inmediato.

Colombia necesita a un mandatario que fije posiciones y que sepa que gobernar es mucho más importante que saber utilizar los motores de búsqueda en Internet. Fajardo es un aspirante totalmente indefinido que por estar buscando el camino intermedio, rodó por el abismo de la impopularidad.

Ahora, ante la consolidación Iván Duque, tanto Fajardo como de la Calle están buscando la manera de aliarse para efectos de atajar al aspirante uribista. Lo que no se sabe es cómo podrán hacerlo, pues buena parte de la base liberal no reconoce liderazgo alguno en Sergio Fajardo, quien a lo largo de su carrera política ha despreciado a los partidos tradicionales.

No es un secreto que los líderes regionales del liberalismo, que son políticos profesionales, quieren montarse en el tren de la victoria, razón por la que están buscando un acercamiento con la campaña de Duque. Difícilmente ellos aceptarán sumarse a la candidatura de Fajardo, cuya fórmula, la señora Claudia Nayibe López, ha maltratado con sevicia, vulgaridad y ordinariez a los liberales.

Así mismo, el país gastó miles de millones de pesos en la consulta liberal que tuvo lugar en octubre del año pasado. A pesar de que el resultado de dicha consulta fue una verdadera payasada, ésta es de obligatorio cumplimiento.

De la Calle fue el que insistió en hacer esa consulta, desoyendo el clamor de los colombianos que imploraban que no se gastara ese dinero. Ahora, que sus números son totalmente adversos, él deberá asumir con entereza la realidad y seguir hasta el final. Seguramente obtendrá una votación ridícula en la primera vuelta, lo cual será más que una derrota electoral, una derrota moral.

Lo de Iván Duque es un fenómeno político sólido capaz de sortear con solvencia todas las trapisondas y mangualas que pretendan montarse para atajar su crecimiento. El país que se pronunció en octubre de 2016 en contra de los acuerdos con las Farc, se apresta a ratificar su voto en la primera vuelta que tendrá lugar el próximo 27 de mayo. Y las alianzas politiqueras que se están negociando en último minuto para impedir la victoria del uribismo, no solo no funcionarán, sino que serán un argumento adicional para votar en contra de esas viejas prácticas que tanto resienten los electores que están cansados de los comportamientos actitudes mañosos y tramposos.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 28 de 2018