Más se demoró el presidente Iván Duque en solicitarle al fiscal general, Francisco Barbosa, un avance sustantivo en la investigación del asesinato del dirigente conservador, Álvaro Gómez Hurtado, que el samperismo -que seguramente se sintió aludido-, en salir a difundir toda surte de teorías exóticas, mentirosas y desesperadas, con el propósito de seguir desviando el curso de aquel proceso, en el que las pruebas son muy claras respecto de los responsables del magnicidio. 

Ernesto Samper, ha sido señalado por el narcotráfico del norte del Valle del Cauca, de haber participado activamente en el asesinato. En concreto, el capo Luis Hernando Gómez Bustamante, alias Rasguño declaró que Samper y Serpa -escudero del proceso 8.000- fueron los que dieron la orden, a través de sus socio político Ignacio Londoño Zabala -alias Nacho-, de acabar con la vida de quien se había convertido en un verdadero dolor de cabeza para el gobierno que fue elegido con el dinero de la mafia. 

En días pasados, Samper compareció ante la comisión de la verdad, donde salió con la estúpida tesis de que el doctor Gómez Hurtado fue asesinado por un sector de la extrema derecha (¡!), luego de que él -Gómez- se opusiera a participar en un golpe de Estado. 

La suerte del dirigente conservador estaba echada, desde el mismo instante en que tuvo el coraje de señalar sin titubeos al gobierno mafioso de Ernesto Samper. El exministro de Defensa, Fernando Botero en una de sus múltiples declaraciones, aseguró que el de Álvaro Gómez, había sido un crimen de Estado: “Yo tengo múltiples razones para pensar que se trató de un crimen de Estado… Baso mi afirmación en mi conocimiento de la coyuntura política del país en el año 1995, y en particular, en la profunda crisis que afectaba al gobierno del presidente Samper”.

El doctor Botero Zea, que fue condenado en el marco del proceso 8.000, tiene mucha información que el país no conoce y que él, por razones de seguridad, ha preferido guardar. En sus propias palabras, “es evidente que la información de la cual dispongo representa una seria amenaza para mi integridad física y la seguridad de mi familia, razón por la cual no se dan las circunstancias en este momento para contestar en profundidad la pregunta que me plantea el señor fiscal…”. 

El mismo Fernando Botero, aseguró en esa declaración que “a nivel de seguimiento es claro para mí que había una cercana vigilancia a todas las actividades del doctor Gómez Hurtado por medio del DAS, fundamentalmente ordenada directamente por el presidente Samper. Estas actividades de seguimiento que fueron tenues al inicio del gobierno se intensificaron tremendamente en la misma medida en que se iba profundizando la crisis del país”.

Y el director del DAS en aquel momento, era el señor Ramiro Bejarano quien en su más reciente columna reaccionó con la alevosía que lo caracteriza, alegando que hay un supuesto complot judicial y, como si se hubiera sentido aludido por la solicitud del presidente Duque al nuevo fiscal general, vociferó toda suerte de improperios, lanzando palabras disparatas que realmente delatan algo de temor. ¿Por qué? Al decir popular, el que nada debe, nada teme. 

Y paralelamente, en Bucaramanga se mueve un periodista panfletario cuyo mayor logro profesional ha sido el de servir como asesor de prensa en la sombra del cuestionado Horacio Serpa. 

Se trata de un sujeto que se llama Jorge Gómez Pinilla, un sicario moral que desde siempre ha estado al servicio de Samper y Serpa. 

Hermano de un peligroso capo de la mafia que fue condenado luego que se descubriera que abría los vientres de mujeres para rellenarlos con cocaína, Gómez Pinilla lleva años enteros prefabricando fábulas periodísticas con el propósito de recrear unos hechos que jamás ocurrieron respecto del asesinato del doctor Gómez Hurtado. 

Una de las “proezas” periodísticas de Jorge Gómez, fue la de hacerle una “entrevista” al exembajador de Estados Unidos en Colombia, Myles Frechette, cuando el exfuncionarios padecía una evidente demencia. Con base en ese reportaje, el encubridor del dúo Samper-Serpa, escribió un panfleto que empezará a circular en los próximos días. 

Lo cierto es que, para la familia del doctor Gómez brilla una luz de esperanza. La viuda del dirigente, doña Margarita, culminó su paso por la Tierra, sin que los verdaderos responsables del crimen de su esposo, fueran llevados ante los tribunales. Su hermano, el exsenador Enrique Gómez Hurtado, murió el año pasado esperando que se hiciera justicia. 

Las pruebas están. Sólo falta que un fiscal general tome la decisión de proceder, sin miedo y sin cálculos políticos, para que, luego de 25 años, los colombianos podamos conocer la verdad sobre el vil asesinato de uno de los líderes más importantes de nuestra historia reciente. 

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 24 de 2020