El presidente Iván Duque, ha establecido una ruta para la recuperación económica del país a través de la formulación de un plan de inversiones que supera los 135 billones de pesos, con un mensaje claro: las regiones serán las encargadas de jalonar el proceso de diversificación de alternativas para invertir, mientras tanto los proyectos que se plantean a través del Banco Nacional de Proyectos de Interés se hacen cada vez más especializados en recursos como generación de energías alternativas, desarrollo de industrias creativas, implementación infraestructura para el Big Data y tecnologías de comunicación, ampliación, son algunas de las propuestas que marcarán el rumbo de aquí a 2026.

Por otro lado, los proyectos de recomposición del sector agropecuario están acompañados por la solución a la brecha que mantiene el sector con la modernización del mercado, es decir, anclar a la producción los procesos de comercialización tanto internos como externos, el sector que más le ha a portado a la economía en época de pandemia tiene un lugar privilegiado en la política pública de reactivación y recuperación.

Infraestructura, capital social, servicios y profundización de la oferta hacen parte de un conjunto amplio de herramientas contenidas en el Conpes 4023, un documento de 183 páginas bien definido. Sin embargo, el gobierno ha hecho el llamado a la organización sistemática de la recuperación a través del impulso en las regiones.

Aquí hago énfasis en dos yerros que se originan en la interpretación y aplicación de la política pública de reactivación:

  1. El desarrollo regional debe pasar del hecho teórico a la acción coordinada, es decir, la tarea de alcaldes y gobernadores, concejos y asambleas es precisamente la de abarcar los procesos de aplicación de inversiones públicas en sus departamentos y municipios, eliminando la ausencia de proyectos especializados y la dependencia a iniciativas de pequeño valor agregado. En otras palabras, deben crear el entorno para el desarrollo.
  2. La eliminación de procesos internos que termina aumentando la burocracia técnica, me refiero a que un conjunto de proyectos de interés local debe salir del exceso de papel y formularios a la concertación inmediata con la población sobre las necesidades reales de la región, y aquí son imprescindibles las estadísticas. La participación de los recursos nacionales hacia lo local no puede seguir trabada por ausencia de interés o trabajo conjunto de los gobiernos territoriales.

Finalmente, la reactivación económica es un eje fundamental para cualquier economía que experimenta problemas no solo en la tasa de crecimiento, sino en la tasa de retorno del desarrollo económico. De manera que las regiones tienen la tarea de reinventar sus procesos de implementación de proyectos con efecto social, económico y cultural, hace varios años vengo insistiendo en esta tarea.

Seguido, un proceso de recuperación no debe, como lo ha dicho el Presidente de la República, politizarse al rango de populismo mediático, me refiero a que la aplicación de una política pública tan importante como la consignada en el Conpes 4023, no puede quedar en el papel por falta de lectura y conocimiento desde los gobiernos locales hacia el gobierno nacional, se espera que la respuesta sea en doble vía, coordinada y funcional como los engranajes de una máquina.

Por último, el componente medio ambiental hay que entender que, en las circunstancias actuales, este se transformó en un matrimonio con los compromisos de política pública para el crecimiento y el desarrollo; es decir, un proyecto que no considere dentro de su estructura el componente ambiental deja de tener importancia debido a que limita el desarrollo sostenible.

Dadas las condiciones anteriores, las regiones deben ocuparse de los temas inherentes a su estructura económica, social y ambiental y dirigir sus esfuerzos hacia el fomento de inversiones que generan transformación en sus territorios, dejando atrás la temible burocratización de contratos y pasando a la flexibilización de acuerdos de cooperación para la aplicación de políticas públicas.

En ausencia de lo anterior, la descentralización no estaría haciendo otra cosa diferente que la concentración de estrategias cerrada al cambio estructural de las regiones. Más comunicación, más acción, mas concertación y menos burocracia en los palacios de gobierno.

@CIROARAMIREZ

Publicado: febrero 24 de 2021