En días pasados, el reconocido abogado Jaime Lombana, calificó al cuestionado senador santista Armando Benedetti de ser un “criminal nato”.

Según el padre de la criminología, Cesare Lombroso, los criminales natos poseen signos físicos y morales comunes. Se trata de seres humanos incapaces de sentir remordimiento, de reconocer sus faltas, expresar arrepentimiento o distinguir entre el bien y el mal. 

Resulta bastante indicativo que el senador Benedetti, cuyo prontuario crece a ritmo acelerado, siempre encuentre una explicación -así sea descabellada- para confrontar o desmentir los señalamientos que se hacen en su contra. 

El cinismo de Benedetti produce escalofríos. Se burla de sus víctimas, tal y como hizo recientemente con ocasión de la confesión del jefe de la banda dedicada a realizar interceptaciones ilegales, Juan Carlos Madero. 

En efecto, Madero reveló públicamente que Benedetti lo contrató para hacerle seguimientos ilegales al hijo menor de edad del abogado Lombana. El objetivo era el de recopilar información para ejercer matoneo contra el niño, a quien Benedetti pretendía exhibir ante la opinión pública como un homosexual adicto a las drogas. 

La bajeza del plan criminal del senador salta a la vista de cualquiera, pues la intimidad de las personas es sagrada, sobre todo cuando se trata de un menor de edad. Al cuestionársele sobre el particular, Benedetti -el sí en evidente enajenación mental por consumo de sustancias alucinógenas- en medio de carcajadas le respondió a la periodista Vicky Dávila que “seguir a las personas no es delito”. 

Al margen de la desfachatez del congresista, la cual está acompañada por una repulsiva ordinariez, muchos se preguntan por qué aquel sujeto sigue ocupando una curul en el Senado de la República, cuando hace mucho tiempo debería estar a buen recaudo de las autoridades penitenciarias de Colombia. 

No son pocos los escándalos de corrupción en los que el nombre de Armando Benedetti Villaneda aparece en la primera línea, hechos que motivaron a que el gobierno de los Estados Unidos, en diciembre de 2017, le cancelara la visa para ir a ese país, tal y como revelaron en exclusiva LOS IRREVERENTES. 

Robo a la educación en Córdoba

Uno de los casos de corrupción más grandes de la historia reciente de Colombia, fue el del robo del dinero de la educación en el departamento de Córdoba, el cual se materializó a través de un cartel de abogados que tramitaron reajustes salariales y pensionales falsos, con los que  se esfumaron más de $400 mil millones de pesos. 

Uno de los autores de ese saqueo, fue Álvaro Burgos del Toro -en este momento privado de la libertad-, persona que declaró ante la fiscalía que el 20% del dinero robado fue a parar a manos de Benedetti Villaneda. Respecto de una entrega en efectivo de $2 mil millones de pesos, Burgos del Toro narró que “estos dineros fueron entregados al señor Jorge Peralta Nieves en las playas de Coveñas en un estadero que se denomina La Mona. Según Peralta lo que me comentó que eran para cancelar algunas deudas de la campaña política del doctor Armando Benedetti. Recibió el dinero en efectivo y se fue en compañía de varios amigos en camionetas…”.

Para perfeccionar ese asalto, Benedetti se valió del control que ejercía sobre Fiduprevisora, entidad adscrita al ministerio de Hacienda, la cual maneja el dinero del fondo de prestaciones sociales del magisterio. Aquella cuenta fue la que resultó saqueada por la banda criminal liderada por el polémico congresista. 

La investigación por ese escándalo, llegó a la corte suprema de justicia a finales del año 2016. La misma, le correspondió al magistrado Fernando Castro Caballero quien culminó su periodo en la corte a finales del año pasado. Hoy, ese proceso duerme el sueño de los justos en algún empolvado anaquel del sótano del palacio de Justicia. A pesar de las pruebas y de las decenas de testimonios, Benedetti sigue sin responder penalmente por ese robo. 

Odebrecht

Uno de los avances más importantes de la investigación del caso Odebrecht, sin lugar a dudas el entramado de corrupción más grande de nuestra historia, tuvo que ver con el papel que jugó un grupo de congresistas que fungieron como lobistas de esa empresa, dedicada a sobornar funcionarios para efectos de quedarse con las obras de infraestructura más importantes del país. 

La fiscalía general de la nación, le mostró a la sociedad la existencia de un nutrido grupo de parlamentarios -todos muy cercanos al gobierno de Santos- que se convirtieron en los mandaderos de Odebrecht. Esos congresistas, denominados “el grupo bulldozer”, están siendo investigados por la corte suprema -por su condición de aforados-. Dos de los protagonistas, Plinio Olano y Antonio Guerra de La Espriella ya están en la cárcel. El tercer integrante de esa banda delincuencial, Armando Benedetti, es el único que no ha respondido penalmente por su participación en esos hechos de corrupción. 

El clan Benedetti

Los Benedetti operan como un clan criminal. En la mira de las autoridades judiciales no solo está el senador. Sus hermanos Ángela -exconcejal de Bogotá y embajadora de Santos en Panamá- y Camilo también han estado involucrados en actos delincuenciales. 

Sobre Camilo Benedetti Villaneda, se ha denunciado ampliamente su participación en el saqueo de las regalías del petróleo del Casanare. Su cómplice en aquel robo, fue el exgobernador de ese departamento, Whitman Porras, condenado a más de 18 años de cárcel. Camilo Benedetti, continúa impune. 

Ángela Benedetti, por su parte estuvo involucrada de manera muy activa en el carrusel de la contratación de Bogotá. En un desayuno que tuvo lugar e su apartamento, se fraguó el robo a las arcas de la capital colombiana. En dicho encuentro participaron el excontralor de la ciudad Miguel Ángel Moralesrussi -condenado a 22 años de prisión-, los hermanos Nule -también condenados- y la señora Ángela Benedetti, quien es la única que no ha sido castigada por la justicia. 

Así mismo, el papá de Benedetti, el exministro samperista Armando Benedetti Jimeno, también ha estado en el ojo del huracán, luego de que se descubriera que sus cuentas bancarias crecieron exageradamente, precisamente durante el tiempo en que se produjo el robo del dinero de la educación en Córdoba. 

Los informes de UIAF

Muchos colombianos estupefactos se preguntan, qué más pruebas necesitan los magistrados de la corte suprema para proceder en contra de Armando Benedetti. A mediados de septiembre del año pasado, la unidad de investigación y análisis financiero, UIAF, emitió 3 reportes de movimientos de dinero sospechosos que lo involucran a él y a una de sus hijas. Dichos informes están en la fiscalía general de la nación y en la corte suprema de justicia.

Para los investigadores de la UIAF, son altamente sospechosos los millonarios giros que el senador Benedetti le hizo a su hija a través de cuentas en distintos bancos de Europa. 

Así mismo, giros multimillonarios a fundaciones controladas por los Benedetti, fueron objeto de la atención de los funcionarios de la UIAF. 

Siendo una prueba técnica, que se realiza de acuerdo con protocolos muy exigentes, cuesta entender que la corte suprema no haya iniciado la respectiva investigación, pues de acuerdo con el análisis adelantado por UIAF, los movimientos de dinero hechos por Benedetti constituyen un evidente lavado de dinero. 

La corte suprema de justicia, esa misma cuya credibilidad está por los suelos gracias a la corrupción de algunos de sus magistrados, no puede seguir volteando la mirada frente a los crímenes que se le endilgan al senador Armando Benedetti. Un país que clama por la justicia y que está hastiado de la corrupción, es sistemáticamente agredido por un congresista que se burla en la cara de sus víctimas, que comparece ante los medios de comunicación bajo los efectos de sustancias psicoactivas haciendo una impúdica exhibición de “poder”, al enviar el mensaje de que él y su familia pueden limpiar sus zapatos con las leyes de la República, porque los hechos hasta ahora registrados, indican que la justicia jamás se meterá con ellos. ¿Hasta cuándo?

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 28 de 2019