US$280.000 millones de dólares, es la cifra que la consultora Capital Economics calcula hasta el momento como el costo asociado al brote del Covid – 19 en estos tres meses, agencias como la BBC, estiman un giro total a la economía global que puede poner en riesgo las tasas de crecimiento económico. Aún no se habla de una crisis económica, pero los pasos de una desaceleración sí se sienten cada vez más cerca.

Los choques externos, ocasionados por reducciones en la producción mundial, bloqueos comerciales, deterioro de los precios de las materias primas, volatilidades monetarias, cierres parciales o totales en la industria, despidos o suspensiones temporales masivas de mano obra, caída en el nivel de inversiones, entre otros factores posibles, generan profundos cambios en la economía, siendo necesario, revisar el contexto sobre el cual se transmiten las proyecciones económicas mundiales.

Esta vez, el COVID -19 hace su presentación como uno de los factores desequilibrantes, capaz de reducir las transacciones económicas, afectando el crecimiento económico y la demanda. Puede que resulte ser uno de los brotes que con mayor fuerza afecten la oferta de bienes y servicios por el hecho de ser China “la fábrica del mundo” el país donde se originó y desde donde se distribuyen todas las mercancías al mercado global, además de su creciente tasa de consumo de materias primas.

Las advertencias sobre la reducción de la producción China y los impactos que genera en sus socios comerciales, han originado un debate en torno a la desaceleración económica para los países latinoamericanos, debido al mecanismo de transmisión de la manufactura china en nuestros mercados. Implica que, por consideraciones de la Organización Mundial de la Salud sobre la seguridad y las garantías de vida de los habitantes, los gobiernos deben prepararse para afrontar los brotes que se identifiquen en su país, incluso endureciendo las políticas migratorias y el flujo de mercancías.

Pero no basta solo con referirse a las restricciones de la oferta sobre el consumo global, es preciso encontrar en el COVID-19 un factor de riesgo a la salud, de elevadas proporciones debido a su alta tasa de contagio hacia potenciales portadores, lo que incrementa la sensación de pánico entre la población, restringe el flujo de personas en espacios públicos, reduce la demanda de algunos bienes y servicios donde se concentren grandes aglomeraciones de personas y abre posibilidades a incrementos de visitas a los centros hospitalarios ante cualquier síntoma, incluso no relacionado con el covid – 19, por ejemplo, el incremento en el uso de elementos de higiene, protección y prevención como los tapabocas, gel antiséptico y toallas antisépticas presionará los precios al alza muy por encima de lo esperado.

Con todo lo anterior, el Covid-19 tendrá efectos negativos sobre el comportamiento de la economía, américa latina, que ya venía con reducidas tasas de crecimiento económico, perderá incluso mayor espacio para expandir su producción y en su lugar podrá ampliar la brecha comercial, producto de una caída en las exportaciones, los precios pronto se verán presionados a un alza generalizada sobre todo en bienes durables y tecnología, las expectativas de inversión pueden verse mermadas ante la caída de los principales índices bursátiles, la tasa de cambio puede aumentar su volatilidad, la entrada de nuevos competidores al mercado puede rebajar sus expectativas y las nuevas negociaciones comerciales se harán esperar.

En este orden de ideas, los efectos generados por el Covid-19 van más allá de una generalizada preocupación de la población, sobrepasando fronteras económicas que pueden, en el corto plazo ralentizar la tasa de crecimiento económico. Por ahora, recibimos la noticia de este nuevo virus, seguimos de cerca las recomendaciones dadas por la OMS y las autoridades sanitarias y esperamos superar la etapa crítica de contagio; no obstante, los efectos económicos en América latina van a verse comprometidos por una posible desaceleración. Esperemos que no sea el momento de una nueva crisis económica.

@CIROARAMIREZ

Publicado: marzo 5 de 2020