¿Seguirá el partido equivocándose al compás de la combatividad irracional de esa falange antioqueña encabezada por Claudia Bustamante que solo cree en el activismo confrontacional
Varios miembros del partido defendimos internamente la idea de abrazar la abstención ante el plebiscito como única opción coherente después de haber gritado a los cuatro vientos su ilegitimidad. Teníamos como premisa la lógica: “Si es ilegítimo, ¿con qué criterio participar de algo ilegítimo?” Pero se impuso el NO. Se impuso como suelen imponerse las decisiones internas del partido… No a la lupa de la lógica o un diseño de estrategia, ni después del estudio de cifras y mediciones. No. Así no se cocinan las decisiones allí…
 
Simplemente se impuso por el empuje de quienes suelen crear hechos cumplidos con la fuerza de sus intereses, o de sus emociones, y como Uribe admira la combatividad y el activismo por encima de la inteligencia y la estrategia, una vez más terminó arrastrado a decisiones de dinámica ajena, y avaló el NO, a pesar de que racionalmente entendía y compartía la coherencia de abrazar la abstención como metodología para debilitar el volumen de la votación y como mecanismo de boicot al plebiscito ilegítimo. Me lo dijo, y le creo.
 
No faltaron las voces que decían “si nos abstenemos nos pasará como a los de la Asamblea venezolana, que se abstuvieron y dejaron solo a Chávez”. Pésimo argumento. La comparación no cabe. Mientras en Venezuela renunciaron a elegirse para hacer –como el CD en nuestro Congreso- protestas sistemáticas ante los abusos. Aquí, al concurrir a votar el plebiscito lo único que lograremos será abultar la masa electoral que legitime el exabrupto. 
 
En cambio, si hubiéramos dejado solo al gobierno, éste estaría hoy en grandes dificultades para conseguir su 13%, pero incluso, si con la abstención del CD hubiera logrado ganar el SI, ante los ojos del mundo una aprobación pírrica habría sido entendida como un mensaje de alerta, especialmente para las Farc.
 
Pero ya estamos en el NO. Votaré NO. Y he salido disciplinadamente a explicar el NO, a medios y foros. No obstante, a pocos días de dilucidarse el mandato popular, vale la pena poner sobre la mesa varias reflexiones: 
 
¿Qué pasará si el SÍ le propina una humillante derrota al partido de Uribe? ¿El resultado electoral tendrá consecuencias internas en el Centro Democrático? 
 
En caso de una derrota aplastante, ¿Asumirán su responsabilidad política quienes nos llevaron al NO? ¿La derrota por una decisión anti-estratégica dejará intactos los liderazgos de cara a la nominación presidencial?
 
¿Seguirá el partido equivocándose al compás de la combatividad irracional de esa falange antioqueña encabezada por Claudia Bustamante, que no cree más que en el activismo confrontacional
 
Ahora que Uribe carga el piano del NO casi a solas se ve mejor la eficacia potencial de la abstención. Pero ¿al menos servirá? ¿acaso una derrota nos llevará a respetar ahora sí la estadística, la técnica electoral, las mediciones, la Táctica y Estrategia de las que hablaran Engels, Marx y Lenin? ¿O seguiremos dependiendo del ímpetu y la fogosidad sin inteligencia estratégica? Porque el adversario, lejano a la emocionalidad, sí calcula, y solo usa las emociones en beneficio de la estrategia.
 
Hay tres precandidatos en el Centro Democrático. Temo que no son todos. Otros  aguardan silenciosamente una oportunidad para despuntar. Y tienen derecho. Pero no sería lógico que quienes tocaron trompeta de guerra con el NO y renunciaron a la estrategia de dejar solo al gobierno en su plebiscito, en caso de perder ésta batalla, crean que pueden liderar con el galardón de la derrota, la próxima gesta presidencial donde se definirán los siguientes 50 años de Colombia. 
 
Si el partido no mide el liderazgo por el resultado de sus acciones, terminaremos extinguiendo las opciones de poder que son el fin mismo de un partido. Ojalá no termine esta difícil y desigual lucha por el NO, en la misma cesta donde terminó la gobernación de Antioquia por haber faltado al compromiso con Liliana Rendón, por un capricho irracional impropio de la política. O donde terminó la recolección de firmas que en la práctica no sirvió para nada ni fue exitosa, porque no tenía meta, sentido ni propósito concreto.
 
Ahora, si triunfa el NO, si el Centro Democrático y el pueblo inconforme le ganan al ímpetu del gobierno, las Farc, los mamertos, y la despistada clase dirigente bogotana que rodea a Santos. En ese caso me auto-aplicaré la formula y asumiré las consecuencias y el costo de la responsabilidad política de mi error, porque querrá decir que tenían razón, sería el triunfo del corazón sobre la razón, y el equivocado era yo.
 
Sinceramente, espero que así sea.
 
@sergioaraujoc