Aunque en ocasiones muchos pretendan olvidarlo y hasta desconocerlo, Colombia es una democracia representativa. Son los ciudadanos quienes mediante el voto eligen a quienes sienten que mejor representan e interpretan sus ideas.

El Congreso de la República es la institución donde mejor se expresa lo que debe ser esta lógica democrática, siendo un escenario donde las voces de los ciudadanos se ven representadas. En él participan las regiones, los indígenas, las negritudes. Las mujeres han ido ganando espacios con el tiempo, y por su puesto, es el escenario donde se manifiestan y contraponen las diferentes ideologías políticas que coexisten en nuestro país.

Es en el Congreso donde abiertamente se deben defender las posiciones y los intereses legítimos de nuestros electores, eso sí, siempre buscando un avance social.

Lamentablemente nuestro Congreso, y por tanto nuestra democracia, se han visto desdibujadas ante los constantes escándalos de corrupción, provenientes de casi todos los partidos políticos. Debemos reconocer que nuestro rol se ha visto desgastado en gran medida debido a la falta de trabajo, cercanía y comunicación con los ciudadanos, ocasionando una crisis de representatividad que ha llevado al Congreso a perder credibilidad. Una situación que a todas luces debemos cambiar, desde el ejemplo y el trabajo constante y riguroso.

En mi caso que, como todos los seres humanos tenemos oportunidades de mejora, he procurado mantener una constante comunicación con mis electores y con diferentes sectores de la sociedad. Pero esta pandemia, con toda las dificultades que ha ocasionado, nos ha dado una nueva oportunidad a los congresistas y es la de profundizar en la que creo debe ser la labor más importante de un congresista: convertirse en el correo social de los colombianos. Esto significa ejercer la labor de ser un articulador, un facilitador, entre la ciudadanía y los diferentes entes del Estado. Nuestra responsabilidad es levantar la voz para transmitir las necesidades y preocupaciones de nuestros ciudadanos, organizaciones y sectores productivos, para que estos puedan ser escuchados y analizadas sus preocupaciones y propuestas.

En los últimos días con la bancada de mi partido, hemos mantenido reuniones permanentes con representantes de múltiples sectores, entre ellos las confecciones, el sector turismo, entretenimiento, eventos, bares, restaurantes, el sector transporte, el sector salud, con los colegios privados, gimnasios, franquicias, constructores entre muchos otros. De manera individual, he mantenido reuniones con algunos sectores adicionales y he establecido un correo abierto con la ciudadanía para responder sus preguntas sobre las ayudas del gobierno durante el aislamiento obligatorio. La cosa es diciendo y haciendo.

Este diálogo social permanente nos ha permitido tener insumos para elevar propuestas al gobierno nacional, algunas han sido tenidas en cuenta, otras no. Algunos sectores políticos siguen buscado satanizar la práctica de escuchar a los diferentes sectores y que actuemos como el correo social de los colombianos. La verdad no los entiendo, seguro les preocupa que no son ellos los que están haciendo esta labor. Lo importante es que no vamos a desfallecer y les puedo asegurar que los esfuerzos para continuar acercando al ciudadano con el Estado, serán permanentes.

La credencial de congresista, que ustedes me otorgaron, la porto con orgullo, pero sobretodo con agradecimiento. Entiendo que la responsabilidad que ustedes me entregaron con su voto, es la de escucharlos, representarlos y canalizar sus preocupaciones. Mi mensaje ha sido insistente: defender la empresa como el motor de desarrollo económico y social de los colombianos, soportado con el combustible de una educación de calidad y familias fuertes. Día a día trabajo por ustedes que creyeron en mi y en esta consigna. Mi deber es seguir Parando-Bolas y trabajando sin tregua por ustedes.

@gabrieljvelasco

Publicado: junio 8 de 2020