Supongo que no fui el único congresista que sintió una sensación de irrealidad en la inauguración de las sesiones 2020-21. Noah Harari nos había recordado en “Homo Deus” que la hambruna, la peste y la guerra habían copado siempre la agenda de los hombres, pero él mismo había dado a entender que eso parecía ya controlado por la humanidad. Pero no. Este 20 de julio fue la sesión de los días de la peste.

Algunos congresistas quisieron abofetear al virus que nos agrede y vistieron sus mejores galas virtuales. Otros, los “políticamente correctos”, hasta fueron a ejercer su mal genio contestatario al propio edificio frío y solitario, como queriendo reclamar una curiosa condecoración por intrepidez heróica o por su rara capacidad de leer textos legales sin dejarse contaminar de un ápice de sentido común.  

¿Alguien se atrevería a presumir de que en febrero de este año avistaba una sola de las circunstancias económicas a las que nos enfrentamos hoy?

Hasta marzo leíamos la economía colombiana con optimismo. El gobierno se estaba luciendo y todo hacía prever épocas de vacas gordas. Como el único indicador verdaderamente preocupante era el empleo, la consigna era ponerlo y mantenerlo en un dígito, cosa que estaba a la vuelta de la esquina. El horizonte lo nublaba la situación de Venezuela, por ser fuente de una masiva y desordenada inmigración que nuestra economía no alcanzaba a absorber laboralmente.

Colombia cruzaba los dedos para que los optimistas presupuestos de crecimiento se quedaran cortos para que hubiese más oferta de trabajo. Los pesimistas o simplemente anti gobiernistas recalcitrantes se transaban por un crecimiento del 3.2 % del PIB. Los expertos eran unánimemente optimistas. Hasta 4.0 % comenzaban a barajar como cifra probable.

Hoy todo eso es papel mojado. Es como si hubiésemos viajado en el tiempo. El tema de los migrantes venezolanos ni se menciona, por lo menos con respecto al factor desempleo. Ya no parece ser una variable que importe porque los venezolanos, en un alarde de realismo o de resignación, como que optaron por no moverse a otros países los que están sufriendo a su país por cárcel; y los de la diáspora han decidido regresar a su prisión sin muros para rumiar juntos su desesperanza.

Hoy, apenas en el mes de julio, la competencia es por acertar en cifras calamitosas. El gobierno quedaría conforme con un crecimiento negativo del 5.5%. Sí, se calcula un -5.5% del PIB para 2020 y un 20% de desempleo en el mejor de los casos.

¿Es una cosa de locos!

¿Quién no le reconoce a la clase dirigente colombiana cierta seriedad ortodoxa en el manejo fiscal? Santos, que fue la excepción, nos pareció un derrochador irresponsable por dejar el déficit fiscal en un 3.6%. Esa era una cifra que erizaba pieles y paraba pelos. Ahora en cambio muchos protestan porque el gobierno es mezquino y tiene como meta ¡no pasar de un 8.5 del PIB! Y ni hablemos de la deuda pública que podría alcanzar el 60% del PIB. En fin… Todas las agendas, pública o privada, están ‘patasarriba’.

Si alguien esperaba que este largo introito iba hacia una reflexiva o docta enunciación de predicciones o recomendaciones, yerra. Confieso que no tengo idea de qué va a pasar en el congreso. Se ha actuado con ecuanimidad y prudencia por parte de las mesas directivas salientes y se espera lo mismo de las entrantes. La sede virtual garantiza que no se anulen o interrumpan o limiten las funciones legislativa y de control político. El ejecutivo, igual, tiene un gran timonel para semejante tormenta. Pero ya he dicho que el escenario es azaroso y, como enseña la experiencia, toda situación mala es susceptible de empeorar.

Con un agravante: nunca el núcleo duro de la bancada de oposición ha tenido componentes como el que tiene hoy. Varios, de estar disparando contra la fuerza pública y secuestrando o extorsionando hasta hace pocos años, han pasado sin romperse ni mancharse a ocupar curules senatoriales. Solo se echa de menos a la cabeza de lista del núcleo duro de la bancada opositora, al senador “elegido” ‘Iván Márquez’. Ya se entenderá, que de una oposición con semejantes componentes, cualquier cosa puede esperarse.

@JOSEOBDULIO

Publicado: julio 21 de 2020