En la madrugada del 1 de marzo de 2008, tuvo lugar la operación Fénix en la que la Fuerza Pública colombiana dio de baja al jefe terrorista de las Farc, alias Raúl Reyes.

El campamento de ese criminal, estaba a pocos kilómetros al sur de la frontera que separa a Colombia de Ecuador. 

Dado que el presidente Rafael Correa había dado sobradas muestras de complicidad con las Farc, el presidente Uribe dio la orden de atacar sin previa autorización del gobierno ecuatoriano, habida cuenta de que se trataba de un asunto de seguridad nacional.

Pasada la media noche, los aviones de la Fuerza Aérea Colombiana lanzaron las primeras bombas sobre el cambuche en el que Reyes dormía plácidamente. Después del ataque, miembros de la policía desembarcaron para confirmar el éxito de la operación.

El que era considerado segundo al mando de las Farc, efectivamente había sido dado de baja, junto a otros 22 terroristas que lo acompañaban en su guarida. 

Una vez los integrantes de la policía nacional arribaron al sitio exacto en el que fue hallado el cadáver de Reyes, encontraron tres computadores portátiles, dos discos duros extraíbles y tres memorias USB. 

Aquel hallazgo, que se hizo célebre como el “computador de Reyes”, contenía información valiosísima sobre el accionar de las Farc, sus planes terroristas, sus aliados en el mundo criminal y sus apoyos de tipo político.

Para efectos de garantizar la veracidad del contenido digital de aquellos equipos, el gobierno del presidente Uribe le solicitó formalmente a la Interpol que hiciera el respectivo análisis forense de los 8 aparatos decomisados. 

A través de especialistas de Australia y Singapur, la secretaría general de Interpol realizó el análisis del material.

Era una tarea gigantesca: más de 609 gigabytes que, según explicó Interpol “convertido en documentos de texto, daría como resultado 39.5 millones de páginas completas”. 

Después de 6 semanas de trabajo ininterrumpido en el sudeste asiático, Interpol emitió un informe de 41 páginas en el que se confirma la autenticidad de la información. 

En una de las conclusiones, se puntualizó que “Interpol no ha encontrado indicios de que tras la incautación a las Farc de las ocho pruebas instrumentales de carácter informático, efectuada el 1 de marzo de 2008 por las autoridades colombianas, se hayan creado, modificado o suprimido archivos de usuario de dichas pruebas”.

Así que lo contenido en el “computador de Reyes” era auténtico, incluidos los Correos electrónicos.

3 años después de la operación, el gobierno colombiano le entregó todos los archivos incautados a Reyes a un prestigioso centro de pensamiento británico, el IISS -The International Institute for Strategic Studies-, organización que se dio a la tarea de esquematizar y presentar ese material a través de una monumental obra intitulada The Farc Files: Venezuela, Ecuador and the Secret Archive of ‘Raul Reyes’­ [Las carpetas de las Farc: Venezuela, Ecuador y el archivo secreto de Raúl Reyes].

La marcha contra las Farc

Unos de los momentos de mayor trascendencia en el gobierno del presidente Uribe fueron los días en los que Colombia entera marchó en contra de las Farc. La sociedad, indignada con la soberbia de esa estructura guerrillera que mantenía a civiles y miembros de la Fuerza Pública encadenados en ignominiosos campos de concentración erigidos en medio de la selva, se volcó a las calles a expresar su repudio y a exigir la liberación inmediata de todos los secuestrados. 

La primera marcha, que fue multitudinaria, tuvo lugar el 4 de febrero de 2008. Millones de colombianos salieron, como nunca antes lo habían hecho, a caminar en contra de las Farc. 

La guerrilla, tal y como se nota en los correos descubiertos en el computador de Reyes, sintió el golpe. 

Un mes después de aquella marcha, el hoy senador de extrema izquierda, Iván Cepeda, organizó a través de su ONG denominada Movimiento Nacional de Víctimas de Estado -MOVICE- una suerte de “contramarcha” para protestar, según él, contra el paramilitarismo y los abusos de la Fuerza Pública. En una entrevista con la revista Semana, Cepeda explicó el alcance de su convocatoria: “Esencialmente lo que queremos es rendir un homenaje a las víctimas de los grupos paramilitares y de agentes del Estado. Consideramos que, incluso desde antes del 4 de febrero, se ha puesto en la discusión pública el tema ético sobre la actitud de la ciudadanía frente a las víctimas…”. 

En su convocatoria, evitaba revelar que las Farc estaban impulsando decididamente esa marcha, tal y como se pudo evidenciar en el computador de Reyes

El 12 de febrero de 2008, Iván Márquez le dirigió un correo electrónico al secretariado de las Farc en el que habló de 7 puntos. En el sexto planteó lo siguiente: “Sobre la marcha del 4 de febrero: sin duda nos faltó orientar al partido clandestino y al movimiento Bolivariano, pero con semejante maquinaria de la manipulación puesta en marcha, muy poco habríamos podido hacer. Deberíamos intentar hacer algo ahora con la marcha que promueve la organización de Iván Cepeda, buscando influir con consignas centrales contra el terrorismo de Estado, la narco-para-política, por el canje humanitario y la paz. Pudiéramos orientar sacar banderas blancas y de Colombia. No será fácil esa marcha que cuenta con la oposición férrea de la maquinaria fascista”.

Al siguiente día, 13 de febrero, Raúl Reyes respondió ese email a sus compañeros del secretariado y se refirió al evento de Cepeda en los siguientes términos: “La marcha del 6 de marzo en Homenaje a las Víctimas del paramilitarismo y del Terrorismo de Estado, por el intercambio humanitario y la paz, es promovida por el Movimiento Nacional de Víctimas del Terrorismo de Estado. Vale la pena esforzarnos en apuntalarla donde tengamos condiciones”.

El 18 de febrero, una integrante de la denominada comisión internacional de las Farc -COMINTER- envió otro correo diciendo que “por pedido del compañero Iván Cepeda estoy coordinando la unidad de las marchas que se harán en todos los países el próximo 6 de marzo… Resulta imprescindible que todo sea unificado para dar un golpe de efecto mucho mayor…”.

El 28 de febrero, un día antes de ser dado de baja, Raúl Reyes insistió en la importancia del evento promovido por Cepeda: “Todo cuanto podamos hacer por impulsar la marcha del 6 de marzo, incluyendo los elementos señalados en la circular será de gran importancia en los planes de presionar por las salidas concertadas”. Aquel correo fue remitido a Francisco Cadena Collazos, alias Camilo.

La corte suprema de justicia de la época, que fungía como partido político de oposición al gobierno del presidente Uribe y haciendo una maroma circense, se inventó una tesis manida para que los archivos incautados a Reyes y que Interpol validó, no pudieran ser considerados como pruebas judiciales en contra de las personas que quedaron en evidencia, entre ellas el hoy senador Iván Cepeda. 

Puede que Cepeda y demás políticos que estaban al servicio de las Farc queden impunes. Pero para la historia, están los 609 gigabytes que fueron rigurosamente organizados por el IISS de Gran Bretaña. Copia de ese trabajo, está en manos de la redacción de LOS IRREVERENTES. 

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 20 de 2020