Son pocos los funcionarios del gobierno de Santos que merecen algún tipo de reconocimiento. Una de ellas es la directora del ICBF, Cristina Plazas quien ha dado una pelea de fondo para depurar a esa entidad y limpiarla de la injerencia perversa de los políticos regionales que durante décadas se han dedicado al saqueo del Instituto, convirtiéndolo en un fortín politiquero en detrimento de la atención de la niñez colombiana.

Desde su llegada a la dirección del ICBF, Plazas ha batallado de frente y sin miedo contra la corrupción, cosa que no hicieron sus antecesores. El país aún se estremece de vergüenza al recordar que un antecesor suyo, hoy concejal de Bogotá, llegó al extremo de regalarle 70 millones de pesos a la cuestionada Natalia Lizarazo García, quien usa el nombre comercial de “Natalia Springer Von Schwarzenberg” para que elaborara un informe burdo en el que se llega a la estrambótica conclusión de que las lluvias producidas por el denominado fenómeno de “La Niña” facilitaron el reclutamiento de menores.

Reacción de los criminales

Propios y extraños reconocen que la gestión de Cristina Plazas ha sido exitosa. La representante a la Cámara del uribismo, Margarita Restrepo, quien ha dado una batalla en solitario por la defensa de los derechos de los niños que han sido víctimas de reclutamiento forzado por parte de las Farc, en diálogo con LOS IRREVERENTES, aseguró que Plazas “está comprometida como pocos en la defensa de la niñez colombiana. Se ha enfrentado sin vacilaciones a las mafias politiqueras que tenían el control histórico del ICBF. Ella ha sido la única funcionaria de este gobierno que he visto sincera y honestamente comprometida con el trabajo que he adelantado para lograr que las Farc devuelvan a todos los niños que tienen en su poder. Frente a la crisis de La Guajira, ella, sin el respaldo del gobierno de Santos, tomó la valiente decisión de irse a ese departamento para asumir personalmente la situación, estudiando el fondo de la misma, con lo que ha podido trazar una política real para solucionar el problema que se está registrando con los niños que mueren de hambre en esa zona del país”.

Plazas ha sido víctima de toda suerte de ataques. Basta recordar que faltando menos de 24 horas para su matrimonio, Jorge Fernando Perdomo ordenó meter a la cárcel a su novio en retaliación porque ella, meses atrás, había ordenado la desvinculación del ICBF de una persona recomendada por el entonces Vicefiscal general de la Nación.

Líderes políticos de la Unidad Nacional, como el presidente del Senado Mauricio Lizcano y el congresista guajiro Alfredo Deluque –ambos del partido de La U- se han encargado de regar mentiras contra la funcionaria con el objeto de desacreditarla y propiciar contra ella un matoneo que resulta inaceptable y cobarde.

Gonzalo Guillén

El periodista Gonzalo Guillén, valiéndose de las redes sociales, se ha convertido en un defensor de oficio de las mafias que otrora gobernaban en el ICBF, fabricando y difundiendo noticias falsas con las que se pretende poner en tela de juicio la solvencia moral y profesional de Cristina Plazas.

En su famosa novela “Pantaleón y las visitadoras”, Mario Vargas Llosa incluyó un personaje, “El Sinchi”. Un periodista corrupto que se valía de una pequeña emisora de radio para extorsionar, manipular y perseguir a todo aquel que oportunamente no pagara la cuota económica que él exigía.

Guillén, asiduo visitante del desaparecido ingeniero Pedro Juan Moreno de quien recibía dinero en efectivo, tiene un modus operandi bastante parecido al de “El Sinchi”: ubica a su víctima, la persigue y, finalmente, la destroza haciendo uso de toda suerte de villanías y falacias.

De Cristina Plazas ha dicho hasta lo insospechado. Se ha metido con su vida íntima, la ha acusado de ser cómplice de la muerte de los niños que han perdido su vida por causa de la desnutrición, la ha calumniado e injuriado a diario durante los últimos dos años, demostrando un comportamiento obsesivo-compulsivo que bien debe despertar las alarmas de las autoridades.

En medio de su desesperada persecución, Guillén se inventó ahora  que “con la plata de los niños moribundos Cristina Plazas contrató a su tío Jaime Cuellar: 17 millones mensuales”.

Jaime Cuellar es un prestigioso abogado con más de 30 años de experiencia profesional en derecho comercial, laboral, civil y administrativo. Hasta septiembre de 2008, Cuellar estuvo casado con Camila Michelsen Niño, tía de Cristina Plazas.

6 años después del divorcio, cuando Plazas asumió la dirección del ICBF y se dio a la tarea de depurar a esa entidad, recurrió a los servicios profesionales de Cuellar con el fin de que la asesorara en temas jurídicos. Es perfectamente natural que un funcionario se asesore de abogados que despierten confianza y más aún cuando van a realizar una limpieza y reorganización administrativa que incluye, por supuesto, extirpar parásitos que llevan décadas nutriéndose del dinero de la entidad como efectivamente venía sucediendo en el ICBF.

No es cierto que Cuellar sea tío de Cristina Plazas y tampoco es cierto que el contrato sea de 17 millones de pesos mensuales.

LOS IRREVERENTES tuvieron acceso a los mismos y pudieron constatar que la cuantía de aquellos, después de IVA, es de 11 millones de pesos. De hecho, se han celebrado 3 contratos. En 2014 por $10.550.610 pesos mensuales. En 2015, por $10.867.171 pesos mensuales y en 2016 por $11.193.000 pesos.

Entonces, surge una pregunta elemental: ¿A quién le está haciendo el mandado el periodista Gonzalo Guillén?

Al margen del interrogante, lo que queda claro es que Guillén, energúmeno calumniador y perseguidor, trabaja, cual mercader, al mejor postor: antes era Pedro Juan Moreno y ahora son los peligrosos enemigos que tiene la directora del ICBF, Cristina Plazas.

@IrreverentesCol