El espectáculo que montó la directora de la cuestionada jurisdicción especial para la paz, Patricia Linares entorno al general Mario Montoya, además de producir asco, confirma el sesgo ideológico de ese tribunal que fue diseñado para lavar las culpas de los terroristas de las Farc y cobrar venganza contra los héroes de la Fuerza Pública.

El general Montoya, un oficial que llenó de honor y orgullo a la sociedad colombiana, en vez de ser exaltado por los logros que obtuvo a lo largo de los años en los que le sirvió al país, ha sido tratado como el delincuente que no es.

Fue él quien lideró la operación de inteligencia militar más exitosa de nuestra historia, la cual ha valido que los ejércitos del mundo entero aplaudan y utilicen a Jaque como un ejemplo a seguir.

Llevar al general Montoya a un tribunal de justicia es un absurdo inaceptable y difícil de digerir. En Israel, a los militares que planificaron y lideraron la operación Entebbe, procedimiento militar que logró la liberación de 102 rehenes secuestrados por un comando terrorista del Frente popular para la liberación palestina –PFLP-, fueron exaltados y aplaudidos por el Estado y los ciudadanos de ese país.

En Colombia, pagamos con la moneda que no corresponde. Aquellos que se jugaron la vida por protegernos y defendernos del asedio terrorista, son tratados como facinerosos, hecho que merece todo el repudio posible.

La indignación se aumenta por cuenta del sesgo y el odio manifiesto de la directora de la JEP -tribunal cuyos funcionarios le hacen mandados criminales a los terroristas de las Farc-  quien ha ordenado poner en marcha espectáculos públicos y humillantes como el del general Montoya, quien decidió acogerse a la JEP para que se tramite ante aquel ente la investigación ruin que se adelanta en su contra por haber sido un supuesto partícipe de los denominados falsos positivos.

Montoya, que debería estar gozando del retiro, rodeado de gratitud por su entrega y patriotismo, ha perdido la tranquilidad como consecuencia de los montajes judiciales urdidos en su contra por sectores extremistas que han procurado vengarse de los militares en los tribunales.

No es admisible que los militares y policías sean humillados por los procedimientos adoptados por la izquierdista Patricia Linares, esa misma que organiza circos romanos contra los miembros de la Fuerza Pública colmados de periodistas y cámaras, mientras que a los terrorista de las Farc les permite suscribir las actas de sometimiento a la JEP en sesiones privadas a las que no pueden acceder terceros.

Lo cierto es que el general Mario Montoya es un héroe, de lejos uno de los mejores militares de la historia reciente de Colombia, hecho que jamás podrá ser borrado por el odio de sectores extremistas como al que pertenece la directora de la JEP.

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 14 de 2018