La asesina, secuestradora y reclutadora de menores, Victoria Sandino viene señalando al Centro Democrático de generar un ambiente “hostil” en contra de ella y de los demás terroristas de las Farc, que recibieron curules gratuitas en virtud del acuerdo ilegítimo al que esa banda criminal llegó con el expresidente Juan Manuel Santos.

Según Sandino, los senadores uribistas los maltratan e insultan, afirmación que es totalmente falsa.

Sandino y sus conmilitones esperan que la sociedad se cruce de brazos frente al desafío planteado por ellos. Lo justo y lógico es que todos los cabecillas de las Farc estén tras las rejas, respondiendo por las atrocidades que cometieron a lo largo de los años y no sentados en sendas curules en el senado y la Cámara de Representantes.

No son pocos los señalamientos contra Victoria Sandino. Las valientes mujeres de la corporación Rosa Blanca, la han acusado por haber servido de cómplice de múltiples violaciones por parte de otros cabecillas de las Farc, entre ellos el también senador Carlos Antonio Lozada, alias “tornillo”, sujeto que violó sistemáticamente a miles de niños reclutados a la fuerza.

Si algo hay que aplaudirle a la muchas veces errática bancada del Centro Democrático, es la consistencia y coherencia en su oposición a la presencia de terroristas y criminales de lesa humanidad en el Congreso de la República.

Tanto los senadores como los representantes a la Cámara del CD han observado una verticalidad admirable para, sin pisotear las normas de la decencia, oponerse a que delincuentes como la validadora de miles de violaciones, alias Victoria Sandino, estén en el Capitolio.

El uribismo no se opone a la paz. Se opone a que delincuentes peligrosos, criminales de la peor laya sean favorecidos con curules gratuitas, sin siquiera haber respondido ante la JEP por los delitos que cometieron con ocasión de su pertenencia a la supuestamente desmovilizada guerrilla de las Farc.

Santos, a través de su infinita capacidad corruptora, logró comprar a buena parte del Congreso. Parlamentarios del liberalismo, de La U, Cambio Radical y -con dolor hay que decirlo- del otrora glorioso partido Conservador, vendieron sus conciencias para aprobar un acuerdo que la mayoría del pueblo rechazó en el plebiscito de 2016.

Y fue gracias a ese acto innoble, protagonizado por las mayorías sobornadas por Juan Manuel Santos, que sádicos como Sandino, Calarcá, Lozada, Catatumbo y el mafioso Sántrich, hoy están en el Congreso, en contravía de lo que efectivamente quería la ciudadanía.

Así pues, que la criminal Victoria Sandino no se queje tanto. A ella y a sus compinches hay que hacerles la vida imposible, enrostrándoles permanentemente todos su pasado y su condición criminal. A falta de justicia, buena es la sanción social.

@IrreverentesCol

Publicado: Julio 2 de 2019