Más indignante que las imágenes del corrupto fiscal de la JEP, Julián Bermeo, recibiendo un grueso fajo de dólares en el lobby de un hotel en Bogotá -a cambio de interceder a favor del mafioso alias Jesús Sántrich– es la revelación hecha por el fiscal del caso en plena audiencia de imputación de cargos en la que anunció la existencia de grabaciones en las que Bermeo menciona la comercialización de 120 kilos de cocaína en una discoteca ubicada en la ciudad de Roma, Italia. 

Dicho descubrimiento es un verdadero escándalo nacional y pone sobre la mesa un hecho cierto sobre el que el país debe tomar decisiones de fondo: la JEP es, por si misma, una verdadera amenaza para la seguridad nacional. 

Las evidencias demuestran que en esa entidad, además de traficar influencias, se está traficando estupefacientes. 

Lo dicho por el fiscal encargado de liderar la investigación contra la banda criminal integrada por Bermeo y el exsenador petrista, Luis Alberto Gil, entre otros, produce escalofrío. El dinero que esos delincuentes estaban exigiendo sí era para entorpecer el proceso de extradición de Sántrich. Se ha demostrado que Bermeo, tal y como dijo el fiscal durante la diligencia, metió sus manos para impedir que la famosa carta que Colombia envió a los Estados Unidos solicitando pruebas contra el capo de las Farc, llegara a su destino. 

Entre su oferta de “trabajo” criminal, el corrupto Bermeo aseguró que podría hacer que el caso de Sántrichse retrasara 3 meses más.

El funcionario de la JEP Julián Bermeo durante la legalización de su captura

Pero también se reveló que Bermeo ofreció engavetar ordenes de la policía judicial adscrita a la JEP, con el objetivo de favorecer ilegalmente a Sántrich. 

Ahora bien: el del fiscal Julián Bermeo no es un caso aislado como mentirosamente ha dicho la presidenta de la JEP, la socialista Patricia Linares. Los investigadores adscritos a la unidad contra el crimen organizado de la fiscalía general de la nación tienen evidencias de que la red de corrupción al interior de esa jurisdicción es absoluta, tal y como se reveló en la audiencia de imputación de cargos. 

Bermeo, asegura la fiscalía, lidera un grupo grande de servidores de la JEP que, a cambio de sobornos, colaboran con su empresa criminal. 

Y el asunto trasciende los despachos de la fiscalía de la JEP, pues en esta red participan personas adscritas a otras dependencias de esa cuestionada entidad, entre ellos un magistrado, lo que comprueba que la operación criminal que enhorabuena fue desmantelada por la fiscalía general de la nación, estaba empleada a fondo para salvar a Sántrichde la extradición a los Estados Unidos. La pregunta es: ¿Los sobornos y gestiones hechas hasta ahora, serán reversibles, o la “salvación de Sántriches irreversible? El tiempo se encargará de dilucidar ese interrogante.  

La lucha contra la corrupción es un propósito común de toda la sociedad colombiana. Los defensores de oficio de las Farc, se rasgan las vestiduras defendiendo a la JEP, pretendiendo con ello que la sociedad crea que el precio de la supuesta paz consiste en aceptar silenciosamente la existencia de un mecanismo ilegítimo, que además de estar comprometido con la impunidad de los terroristas, en tan solo un año de existencia se ha consolidado como un peligroso cartel del narcotráfico, tal y como ha podido evidenciar con un abultado número de pruebas la fiscalía general de la nación al mano de Néstor Humberto Martínez. 

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 5 de 2019