Su extradición a los Estados Unidos en febrero de 1987, fue un golpe demoledor contra el entonces poderoso Cartel de Medellín, estructura delincuencial que tenía en jaque al Estado colombiano. La decisión del entonces presidente de la República, Virgilio Barco fue inequívoca: el país no podía seguir de rodillas ante los capos del narcotráfico, esos mismos que una año y medio antes de la caza de Carlos Lehder Rivas, a través de su brazo armado -el M19- habían ordenado la toma, incendio y masacre ocurrida en el Palacio de Justicia.

Lehder era el gran capo de Colombia, junto a Pablo Escobar, Rodríguez Gacha y los hermanos Ochoa Vásquez.

Lideraba la red de distribución de cocaína a los Estados Unidos, a través de una isla de su propiedad en la Bahamas: el cayo Norman. 

Horas después de su captura, fue entregado a las autoridades estadounidenses. Fue sometido a la jurisdicción del distrito medio de Florida, en la ciudad de Jacksonville.

Tuvo que afrontar 11 cargos, relacionados con la distribución de cocaína. En el juicio, que duró más de 7 meses, la fiscalía logró demostrar que ese capo había sido el responsable del envío de 3.3 toneladas de cocaína a los Estados Unidos, entre 1976 y 1980.

Fue hallado culpable y condenado a cadena perpetua más 135 años. 

Tiempo después, Lehder Rivas sirvió como testigo en el proceso contra el general Manuel Antonio Noriega, lo que le significó una reducción en su pena de 55 años. 

Nacido en Armenia en 1949, todo indicaba que Lehder terminaría su atormentada existencia en la cárcel de máxima seguridad en la que estaba cumpliendo el castigo que le fue impuesto hace más de 33 años.

Desde hace algún tiempo, su familia empezó a promover la tesis de que, por razones humanitarias, Lehder debía ser puesto en libertad. 

El sistema penitenciario de los Estados Unidos es radicalmente inflexible y es muy poco común que un prisionero de la peligrosidad de Lehder, sea liberado antes de cumplir su sentencia. 

Intempestivamente, la prestigiosa revista alemana Der Spiegel informó que el capo fue enviado, en medio de una operación totalmente secreta, a Alemania. 

De acuerdo con las primeras informaciones, Lehder viajó a la ciudad de Frankfurt donde fue entregado a la custodia de una organización caritativa. 

Su caso es inédito. Muy pocos cabecillas de la mafia han tenido la suerte de Lehder Rivas quien, seguramente, podrá pasar los últimos días de su vida gozando de la libertad en el país del que era originario su padre. 

Carlos Lehder y los hermanos Ochoa Vásquez son los últimos jefes del Cartel de Medellín que aún están vivos, y su nombre está ligado a uno de los momentos más dramáticos y dolorosos de la historia reciente de nuestro país. Su liberación, indefectiblemente reabrirá muchas de las heridas que la mafia le causó a los colombianos. 

@IrreverentesCol

Publicado: junio 17 de 2020