Análisis de Camilo Rubiano Becerra

Hace unos días se celebró en el mundo el día internacional contra la corrupción. En Colombia este fenómeno día a día ha venido creciendo a pasos agigantados, ubicándonos como el segundo país más corrupto de América y donde según las encuestas de Transparencia por Colombia,  el 83% de su población considera que el país en vez de mejorar está empeorando gravemente. Escándalos como los de Reficar, el Carrusel de la contratación en Bogotá, Saludcoop y los robos en el Programa de Alimentación Escolar evidencian que los tentáculos de la corrupción no tienen fronteras.

La corrupción se ha convertido en el cáncer más grande del país. Sus cifras son escandalosas. Datos de Transparencia por Colombia muestran cómo la corrupción en los últimos 11 años ha incrementado cerca de un 600%. En el año 2005 la corrupción le costaba al país 3.9 billones de pesos, en el año 2011 subió a 10 billones y se estima que para este año la cifra sea de 23 billones de pesos, algo sumamente preocupante y que parece no llamar la atención en la Casa de Nariño.

Por otra parte, La Contraloría General de la Republica le presento al país un informe con 36 hallazgos fiscales en el caso de Reficar que le costaron a los colombianos 8.5 billones de pesos, cifra parecida a la que el gobierno piensa recaudar en 2017 con la reforma tributaria. Del mismo informe mencionado, La Contraloría señala que las irregularidades en la contratación equivalen a 943 millones de dólares. Otra irregularidad se da por la demora de 27 meses que tuvo el proyecto y por consiguiente, el país dejó de percibir 1.936 millones de dólares. Adicionalmente, el derroche fue escandaloso. Según la misma Contraloría se pagaron 724 millones de pesos por 30 buses que nunca se utilizaron y en el alquiler de grúas hidráulicas hubo un detrimento de 37.000 millones de pesos.

Así mismo, este informe evidencia que durante la vida útil de este proyecto, Ecopetrol entre el año 2016 y 2044 dejaría de recibir 237 millones de dólares debido a que la capacidad proyectada de refinanciación fue una mentira. De los 165.000 barriles sólo tendrían capacidad para 150.000, pero lo curioso es que los costos y cobros realizados al Estado sí se basaban en los 165.000 barriles, incumpliendo las metas originales.

Cabe resaltar, que en este gobierno Reficar pasó de tener un costo estimado en el año 2011 de 4.300 millones de dólares a costar 8.015 millones de dólares en el 2016. Durante esos 5 años se hicieron adiciones contractuales y se incrementaron los gastos de nomina, sin que el gobierno prestara atención e irresponsablemente permitiera este grave detrimento para el país, que en cifras seria equivalente a 600.000 viviendas gratis o 22.000 becas estudiantiles por dos siglos.

Ante esto, el país debe estar alerta y exigir una lucha frontal contra la corrupción. La impunidad no puede seguir reinando y permitiendo que hoy en día de 1.850 condenas por corrupción, el 50% no paga cárcel, el 25% le dan casa por cárcel y solo el 25% restante están recluidos, algo francamente inaceptable.

De todos depende, que el cáncer de la corrupción pueda ser removido del país. De lo contrario hará metástasis y arrasará con lo que queda de Colombia.

@camilorubianobe