Roy Barreras es una de las personas más despreciadas de Colombia. Galanista, luego vargasllerista, pasó a ser uribista; ahora santista.

 

Si hay una palabra en el castellano que pueda describir a Roy Leonardo Barreras, es canalla que, tal y como la define la Real Academia, hace referencia a una “persona despreciable y de malos procederes”.

Este médico vallecaucano que empezó su carrera en la política como miembro del Nuevo Liberalismo que lideró Luis Carlos Galán, se ha paseado con total desvergüenza por todos los partidos y corrientes políticas, dando volteretas que sólo pueden comprender personas de su misma catadura moral.

Llegó a la Cámara de Representantes en 2006 siendo un furioso defensor de las tesis políticas del actual vicepresidente, Germán Vargas Lleras a quien defendió a capa y espada hasta que llegó la hora de volteársele, de cara a las elecciones de 2010 cuando Barreras aspiró a una curul en el Senado de la República.

Y paradójicamente, la pelea entre Barreras y Vargas se dio con ocasión del referendo que buscaba permitir una segunda reelección del presidente Uribe, en 2010. En aquella ocasión, Barreras que posaba de uribista a prueba de fuego se apartó de su partido de entonces y votó en contra de las indicaciones que en su momento había dado Vargas Lleras en el sentido de que debía hundirse el referendo.

El 3 de abril de 2009, por “deslealtad”, Cambio Radical expulsó a Barreras de sus filas. En el expediente que le abrió el comité de ética de ese partido, se lee que su expulsión se sustenta en “su desmesurado ánimo de figuración en los medios”. Así mismo, se le criticó por haber intentado, a espaldas del partido, crear una disidencia, hecho que los directivos de Cambio Radical calificaron como una “señal de máxima deslealtad con el partido que lo avaló”.

Roy Leonardo en La U

Huérfano de partido, Barreras corrió hacia la sede del partido de La U a pedir cobijo, pues necesitaba de una colectividad que le diera aval para su aspiración de 2010, la cual tramitó aprovechándose al máximo de la elevadísima popularidad que en aquel año registraba el presidente Álvaro Uribe Vélez. En sus vallas se leía la siguiente consigna: “De frente con el presidente”, en clara alusión a Uribe.

Con la llegada de Juan Manuel Santos al poder, Roy Barreras cambió inmediatamente de “rey”. Consumado el distanciamiento entre Uribe y Santos, Barreras se erigió como el gran escudero del segundo y, como buen converso, se dio a la tarea de descalificar y despotricar a quien hasta hacía poco le merecía el mayor respeto y admiración.

En cuestión de Segundos, Barreras dejó de decir que Álvaro Uribe era el más grande presidente de la historia de Colombia, para empezar a calificarlo como un viudo de poder, enemigo de la paz, promotor de la guerra y muchas sandeces más que los ciudadanos aún recuerdan.

Un senador uribista asegura que después de los cabecillas de las Farc, la persona que más desprecian los colombianos es, sin duda alguna, Roy Barreras.

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En 2010 Barreras llegó al senado cabalgando sobre la popularidad de Uribe

Su gran enfermedad es la figuración mediática. Lagartea entrevistas, lisonjea periodistas, busca, cual niño rebelde, llamar la atención al precio que sea. Se montó en el proceso de paz, no porque esté convencido de las bondades de éste, sino porque vio en él la oportunidad de “mojar prensa”. En los tiempos de Uribe defendía con igual ardentía a la política de Seguridad Democrática que hoy descalifica en los peores términos.

Si por alguna razón el proceso con las Farc llegara a fracasar, nadie duda que el primero en voltearse y en empezar a criticarlo va a ser, precisamente, el senador Roy Barreras.

Hizo que el gobierno lo nombrara en La Habana y creyó equivocadamente que sería recibido con toda suerte de honores. Una vez llegó a la casa de la delegación colombiana, el jefe negociador, Humberto De La Calle, viejo zorro de la política, lo despachó diciéndole que allí no había espacio para él. Las Farc, en cambio, le ofrecieron un sitio en el que pudiera colgar una hamaca por si quería hospedarse con ellos.

El dueño de Caprecom

Barreras, médico homeópata de profesión y poeta por afición, ha sido generosamente premiado por el gobierno Santos que le dio el control de Caprecom, entidad que ha sido saqueada con desvergüenza. Aunque él lo niega –tonto si no lo hiciera-, los directores de la caja de Previsión  han sido todos cuotas políticas suyas, como fue el caso de Mario Andrés Urán, cuya gestión tiene muchos cuestionamientos.

El desgreño y las malas prácticas en el manejo de Caprecom, obligaron al gobierno a liquidarla. Y mientras los usuarios se han visto afectados, Barreras sigue tranquilo, sin asumir ninguna responsabilidad, pues las autoridades no han querido asumir la investigación que corresponde ni llevar ante la justicia a los responsables del desangre al que fue sometida aquella entidad.

Hace unos meses, una banda de criminales que opera en la ciudad de Cali y que fueron oportunamente capturados, confesaron ser los responsables del hurto de un apartamento ubicado en un exclusivo barrio de Cali y cuyo propietario es Roy Barreras.

Lo escandaloso en esa confesión, es que los bandidos reconocieron haberse llevado 1200 millones de pesos en efectivo que había en la caja fuerte de la propiedad.

Las explicaciones de Barreras no son en absoluto convincentes. Su primera reacción fue decir que ese apartamento estaba siendo habitado por un conductor suyo, como si fuera muy común que un jefe le preste a un empleado suyo un inmueble valorado en varios cientos de millones de pesos para que resida allí con su familia. Frente al dinero, simplemente dijo que no es cierto que esa plata estuviera allí. La versión de Barreras resulta inverosímil, pues no es muy lógico que unos delincuentes se inculpen mentirosamente del hurto de 1200 millones de pesos.

Son muchos los episodios oscuros de Roy Barreras, un hombre que baila al son que le toquen y que se ha convertido en el perfecto ejemplo de lo que significa el vocablo canalla.

@IrreverentesCol