Según consta en las denuncias que se han interpuesto en contra de Roy Barreras, por su participación en el saqueo de la Escuela Superior de Administración Pública, ESAP, uno de sus testaferros ha sido el señor Giovanny Chamorro Ruales.

En su columna para LOS IRREVERENTES, el abogado Abelardo De La Espriella denunció que Chamorro, quien fungió como director de la ESAP durante el gobierno de Santos, fue pieza clave para el desangre de esa entidad. “Roy y su pupilo [Chamorro], secundados por otros socios, hicieron ochas y panochas: en total fueron 14.009 convenios y contratos que están bajo la lupa de la justicia, cuya suma asciende a la ‘bicoca’ de 1.2 billones de pesos”.

En sana lógica -y mientras se adelanta la investigación penal por el asalto a la ESAP- Chamorro Ruales debería estar separado de la función pública. Pues resulta que no es así. Gracias a que el sujeto ganó un concurso de “méritos”, aún hace parte de la estructura del Estado.

Actualmente, se desempeña como jefe de control interno de la Superintendencia de Industria y Comercio, a pesar de los reparos que sistemáticamente ha expresado el jefe de aquella entidad, el superintendente Andrés Barreto.

LOS IRREVERENTES conocieron una carta que pasado 20 de mayo fue radicada en el sistema de gestión de información de departamento administrativo de la presidencia de la República, DAPRE, en la que Barreto insiste en la necesidad de separar a Chamorro del cargo que desempeña, solicitud que él ha elevado desde octubre de 2018. 

En la carta suscrita por el Superintendente, se lee que la solicitud de remoción del cófrade de Roy Barreras “se ha motivado, entre otras razones, por la preocupación ante el allanamiento adelantado por la Fiscalía General de la Nación a la Escuela Superior de Administración Pública-ESAP por posibles irregularidades en materia de contratación durante el periodo en que el señor Giovanny Chamorro Ruales asumía, en encargo, la Dirección de esa institución…”.

Como si las serias sospechas que pesan sobre Chamorro no fueran suficientes, el Superintendente le recuerda al director del DAPRE, Diego Molano que “actualmente se adelanta en esta Superintendencia un proceso disciplinario en contra del señor Chamorro, por las presuntas irregularidades en su actuar como servidor público”.

¡Toda una joyita el prohijado de Roy Barreras!

Gracias a que él ganó un concurso y su nombramiento fue hecho directamente por la presidencia de la República  -todos los jefes de control interno de las entidades estatales son nombrados por el gobierno para un periodo fijo- , Chamorro goza de una suerte de “blindaje” que dificulta su separación de cualquier cargo, lo que hace que la situación sea insoportable. 

El asunto de Chamorro se ha convertido en un dolor de cabeza para el gobierno. Por eso, se requiere de una intervención pronta y decidida de Diego Molano para remover urgentemente a ese sujeto de la SIC. Barreto lo expresó de manera contundente en su comunicación: “…de manera atenta y apremiante le reitero mi solicitud en el sentido de revisar la situación penal y disciplinaria del señor Giovanny Chamorro, actual servidor y representante del control interno de nuestra Entidad, y en su lugar se tome una decisión respecto de su vinculación con la Superintendencia de Industria y Comercio, lo que afecta la imagen y buen nombre de la entidad a mi cargo, la que además de inspección, vigilancia y control, ejerce funciones de policía administrativa y es un actor fundamental en la lucha contra la corrupción”.

En criterio de altos funcionarios del gobierno, la permanencia de Giovanny Chamorro en la Superintendencia de Industria es inadmisible, pues aquello es como tener a un ratón cuidando al queso. Su participación en el saqueo de la ESAP, es razón suficiente para alejarlo totalmente de la función pública y permitirle que se defienda ante la justicia, esa misma que está en mora de castigar a Roy Barreras y a todos sus secuaces.

@IrreverentesCol

Publicado: Mayo 26 de 2020