El cuestionado Armando Benedetti, salió como un bulldozer, desesperado a tratar de defenderse de las gravísimas acusaciones en su contra.

Luego de que se conociera la nueva compulsa de copias que la fiscalía ha hecho en contra del cuestionado Armando Benedetti por su participación en el entramado de corrupción de Odebrecht, el congresista, evidentemente acorralado por la fuerza de las evidencias, emprendió una desaforada campaña de improperios contra el fiscal general de la nación, el exvicepresidente Germán Vargas Lleras y el abogado Jaime Lombana Villalba.

Es evidente que Benedetti -a quien la justicia investiga por múltiples delitos entre los que se encuentran sus vínculos con estructuras paramilitares, el robo continuado al fondo del magisterio en el departamento de Córdoba (episodio en el que uno de los testigos clave fue asesinado por asfixia mecánica) y ahora su participación en el caso de Odebrecht- quiere defenderse a través de ataques arteros contra quienes se han dado a la tarea de poner en conocimiento público y de las autoridades competentes todos sus delitos.

A través de una ronda de medios de comunicación, Benedetti ha calificado al fiscal general de la nación de ser un “rufián”, adjetivo absolutamente inaceptable, pues él, como cabeza de la entidad encargada de investigar y acusar a las personas que han violado la ley, se ha limitado a enviarle al juez natural del congresista, las evidencias que tiene en su poder y que indicarían que Benedetti ha transgredido el ordenamiento legal.

Así mismo, sin revelar mayores detalles, ha dicho que el doctor Martínez -a quien también calificó de “payaso”- fue la persona que recogió el dinero para la segunda vuelta en las elecciones de 2014. Valga recordar que en aquella época, Néstor Humberto Martínez participó decididamente en el proyecto reeleccionista de Juan Manuel Santos y luego de que ésta se produjera, fue designado como “ministro de la presidencia”, cargo en el que estuvo poco más de un año.

Según Benedetti, Néstor Humberto Martínez “recogió la plata” y ésta, en palabras suyas, fue “repartida por Germán Vargas Lleras”.

Al abogado Jaime Lombana, quien lo denunció ante la corte suprema de justicia, también lo señaló de ser “informante de la DEA”. De manera inmediata, el jurista le respondió a través de un comunicado público en el que dijo que “censuro que Benedetti, para defenderse de las graves investigaciones de corrupción de la fiscalía general, acuda a la calumnia, y la infamia en contra de la propia administración de justicia, y de mi honra”. Así mismo, Lombana enfatizó que “tampoco he sido, ni soy colaborador de la DEA, como mentirosamente lo afirmó Benedetti en un acto desesperado de defensa”.

Lo que queda en evidencia es que el congresista siente pasos de animal grande y que está, al decir popular, quemando sus últimos cartuchos, pues son muchas las pruebas que pesan en su contra, en la de su padre y hermanos, Ángela –embajadora de Santos en Panamá- y Camilo, conocido de autos por su participación en el saqueo al departamento de Casanare.

Una fuente de la fiscalía general de la nación, le confirmó a LOS IRREVERENTES que las pruebas que dicho organismo le remitió a la corte suprema de justicia son demoledoras, lo que explicaría la reacción desesperada de Armando Benedetti quien salió, ahí sí, como un bulldozer a aplastar indiscriminadamente, creyendo que con ello logrará seguir evadiendo la acción de la justicia.

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 17 de 2017