La estrepitosa derrota que sufrió el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, no fue causada únicamente por sus errores. Lo cierto es que el programa que Vargas le presentó a los electores colombianos tenía sustento y algunos de sus elementos resultaban inteligentes y necesarios para el país.

Le fue mal en las elecciones, en buena medida por sus ambigüedades y exceso cálculo político. Depositó todas sus esperanzas en las desprestigiadas maquinarias que a la hora de la verdad no le marcharon como él esperaba.

Resulta desproporcionado que en las elecciones de marzo, Cambio Radical tuviera la segunda votación para el senado y dos meses después el candidato respaldado por ese partido sacara un resultado lamentable como el que se le vio a Vargas Lleras.

Algunos dirigentes de Cambio Radical no dudan en señalar a Luis Felipe Henao, quien fuera gerente de la campaña, como uno de los responsables de la debacle.

La aspiración de Vargas estuvo mal manejada desde el primer momento. Henao no supo administrar con eficacia los recursos y tuvo problemas muy serios con políticos que se sintieron maltratados por él. En tiempos electorales, debe primar el sano juicio, la cordialidad y la prudencia, tres aspectos que riñen con el temperamento altanero y pugnaz de Henao.

Uno de los episodios más lamentables de la campaña de Vargas corrió por cuenta del manejo atropellado de la crisis desatada por las mujeres que contrató el representante a la cámara electo por Cambio Radical, César Lorduy para que repartieran publicidad de Vargas Lleras vestidas con bikini.

Henao no supo administrar la lluvia de críticas que le cayeron a su candidato y de forma estúpida se inventó que aquello había sido un montaje orquestado para desprestigiar a su candidato.

Es posible que Henao no le haya querido dar ni la importancia ni la trascendencia a ese asunto, por cuenta de los antecedentes de acoso contra las mujeres que existen en su propio núcleo familiar.

Otra gran equivocación de Henao fue la de reclutar a un sicario virtual como asesor de su campaña. Aquello, se tradujo en que distintos miembros de Cambio Radical cayeran en la trampa de emitir insultos de alto calibre contra sus rivales, confiando ciegamente en los brutales consejos del asesor contratado. Henao fue uno de los que, a través de las redes sociales, emitió críticas feroces y señalamientos temerarios contra el uribismo.

Luego de la derrota de Vargas, quien obtuvo en 2018 menos votos de los que sacó en 2010 cuando aspiró por primera vez a la presidencia de la República, Cambio Radical, en un gesto de sensatez política, tomó la decisión acertada de respaldar a Iván Duque para efectos de ayudar a impedir la victoria del candidato chavista, Gustavo Petro.

Encabezados por el director de esa colectividad, Jorge Enrique Vélez, los vargaslleristas se sumaron a la candidatura uribista. El cuestionado Carlos Fernando Galán, sabiendo que no es bienvenido en el CD, resolvió renunciar al senado y a su partido, enarbolando razones de coherencia. Luego, como lo denunció el parlamentario José Obdulio Gaviria, se supo que Galán había dimitido para no inhabilitarse y poder aspirar el año entrante a la alcaldía de Bogotá.

Faltando pocas horas para las elecciones, Henao reapareció. Poco se sabía de él desde la derrota de Vargas. A través de una columna, marcó distancia de su partido que mayoritariamente anunció su voto por Duque. Henao, dijo que votará en blanco.

Su decisión es de poca trascendencia. Él está lejos de ser un dirigente político con influencia y capacidad de arrastrar seguidores. Pero su actitud berrinchosa, confirma una vez más que si de algo debe arrepentirse Germán Vargas Lleras es de haber depositado toda su confianza en un sujeto con tantas complejidades como las que observa Luis Felipe Henao.

@IrreverentesCol

Publicado: junio 14 de 2018